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sábado, 16 de septiembre de 2017

Diablery / Shadowcraft - Entropy


Año: 2017
Sello: Black Market Metal Label
País de origen: Grecia

Más bandas griegas, más Black Metal procedente del país helénico. Hace poco hice la reseña de un split en el cual dos bandas griegas (de Black Metal) rendían culto al viejo y místico Black helénico. Hoy le toca el turno a dos bandas más jóvenes, con estilos diferentes dentro del mismo género, pero con esa impronta mística tan propia de los griegos.
El disco empieza con una banda a la cual el rótulo de Symphonic Black Metal les calza casi perfecto, o perfecto, según quién lo mire. Diablery, de ellos hablo, no habían logrado capturar toda mi atención con su disco debut ("Architect", año 2014, disco que decidí no reseñar porque no le encontré la vuelta a la hora de expresar mis opiniones), pero me habían dejado con la sensación de que podían mostrar más de lo que exhibían en dicho primer disco full. Bien, las dos pistas aportadas para esta grabación (tres si contamos el prólogo) suenan claras, precisas, contundentes y convincentes, y eso no es poca cosa. Bajo ningún aspecto me aburren, algo que suele sucederme cuando las bandas de Black tienden a ponerse pomposas. Mas, los griegos de Diablery logran un buen equilibrio entre las partes más fastuosas y los arreglos más tradicionales -tradicionales dentro del Black- y hasta aportan una canción bellísima, tal es el caso de "Ergo Decipiatur", una pieza tan poderosa como cargada de buen gusto.
No me rompieron la cabeza, pero la performance de Diablery en este EP es tan agradable, que me veo obligado a volver a escuchar "Architect".
Shadowcraft son griegos también, eso está claro desde el primer renglón. Y también comienzan con un prólogo, o sea que, al igual que sus colegas y compañeros de split, aportan dos tracks más la intro. Además de todo eso, lo de ellos también tiene esa cosa épica, esa tendencia a sonar lujosos en cuanto al brillo y lo recargado de su música, aunque lo hacen a su manera, sin copiarse de los Diablery. Quizás sean menos imaginativos, hasta me atrevo a decir que pueden llegar a pecar de solemnes en algún que otro punto. Sin embargo, el estilo del grupo exige que las cosas se orienten para ése lado, sonando altisonantes incluso cuando la canción pareciera pedir un poco menos de elaboración o sobrecarga de instrumentos. Y así, con esas herramientas y con ése estilo, los de Thessaloniki convencen sin deslumbrar, inspiran respeto pero aún les falta para llegar a despertar admiración en éste servidor.
En líneas generales, "Entropy" es un trabajo sumamente agradable y recomendable, al punto de que un tipo como yo, alguien poco propenso al Black Metal más suntuoso, lo disfruto sin prejuicios de por medio.

Diablery
Shadowcraft
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martes, 3 de enero de 2017

Helleborus - The Carnal Sabbath


Año: 2016
Sello: Satanath Records / Black Plague Records
País de origen: USA

A Jerred y Wyatt Houseman los conozco porque tienen otra banda, paralelamente a Helleborus, llamada Akhenaten. Ya reseñé a Akhenaten y me desviví en elogios hacia ellos, pues su propuesta me parece hipnótica y fresca, incorporando elementos de la Música de Medio Oriente de manera magistral a su portentoso Black/Death. Bien, Helleborus tiene a los mismos protagonistas, pero aquí eligen otra vertiente musical, relacionada con el estilo que practican en Akhenaten en cuanto a algunos aspectos, pero mucho más convencional y fácil de digerir.
Helleborus es Black Metal claramente influenciado por algunas bandas de los 90s (pienso en Dimmu Borgir, y también pienso en Satyricon), con tendencia a irse hacia el lado sinfónico de la cuestión, pero sin convertirse en una banda pomposa y aburrida, tal como sucede con gran parte de los grupos que eligen ir por esa senda.
Los hermanos Houseman saben dosificar los elementos que utilizan para crear su música, sea cual sea la banda, y Helleborus no es la excepción a la regla. Todo está en su lugar, cada pieza ocupa el lugar que debe ocupar, y hasta se encargaron de proveerle a la grabación un sonido acorde al estilo, sonando limpios pero no excesivamente producidos, cosa que sí sucede con muchas bandas modernas que van por el mismo sendero musical. Los Houseman optaron por un sonido más orgánico en las guitarras, poniendo a las mismas dentro de una estructura sonora que se ubica entre lo más limpio del Black Metal de los 90s, pero sin arriesgarse a perder la fuerza y algo de la suciedad que éste supo tener en su mejor momento. No abusan de los blast beats, aunque hay un buen trabajo en ese terreno. La voz suena cruda y oscura, y las melodías no son ampulosas ni rebuscadas, se entiende todo lo que tocan, y hasta resulta muy agradable esa sensación de poder comprenderlo todo.
Eso sí, no les sobran las grandes canciones, todo lo opuesto a lo que sucede con Akhenaten, banda a la cual le sobran grandes composiciones. Por el contrario, Helleborus es un grupo demasiado previsible y convencional, aunque no por eso uno debe negar que tienen una cantidad importante de virtudes (ya mencionadas). Salvo muy buenas canciones como "Coils" y "The Poison Sleep" (ambos tracks a medio-tempo, con armonías muy perversas y atractivas), el resto del disco es ameno para el escucha acostumbrado a éste tipo de música, y hasta puede llegar a serlo para aquel que no acostumbra a escuchar Black Metal. Y nada más que eso, no hay mucho más que eso.
Ok, "The Carnal Sabbath" es un trabajo bien pensado, construido de forma inteligente y presentado de manera bastante elegante. Pero podría ser mejor de lo que es, no tengo dudas de ello. De cualquier manera, entretiene.

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Asher Media

sábado, 12 de noviembre de 2016

Darkend - The Canticle of Shadows


Año: 2016
Sello: Non Serviam Records
País de origen: Italia

Mi acercamiento a esta banda no pudo haber tenido un peor comienzo. Más allá de la gacetilla de prensa aportada por el sello junto al archivo Rar, lo que me puso alerta fue el comentario de un conocido. "Se parecen a Carach Angren" dijo mi conocido, como si eso fuera algo bueno para mí. La verdad es que Carach Angren es una de las bandas que más detesto en el mundo entero, por lo que la comparación surtió el efecto opuesto al deseado; es decir, mis ganas de escuchar a Darkend se fueron al piso. Pero, haciendo caso omiso a dicha comparación, recordé que en la gacetilla se nombraba a unas cuántas luminarias como artistas invitados, nombres realmente rutilantes y talentosos. Además, pensé, es una idiotez juzgar a un grupo sin haberlo escuchado, y más lo es hacerlo basándome en un comentario desafortunado proferido por alguien que se caracteriza por errarle muy seguido en ese terreno. Así que me predispuse a escuchar el tercer larga duración del quinteto italiano alejándome de todo prejuicio. Y, a decir verdad, me encontré con un disco bastante agradable.
Si bien el Symphonic Black Metal no es la ramificación de dicho género que más me gusta, Darkend poseen una capacidad innata para amalgamar los oscuro con lo grandilocuente, sin hacer el ridículo en el intento. Esto sale a la luz apenas comienza el disco con "Clavicula Salomonis" y ese ritmo infernal que aporrea al oyente sin piedad alguna. Además, y he aquí algo atractivo, la banda consigue moldear la canción de tal forma, que ese ritmo atronador (na velocidad impiadosa es la que alcanza Valentz, baterista del grupo) no opaca las sublimes melodías desgranadas por el resto del grupo. Buen comienzo, y buena continuación con "Of The Defunct", primera aparición del gigante (en todo sentido) Attila Csihar en la voz (también canta en "Sealed in Black Moon and Saturn"). Van dos canciones y los tanos ya demostraron que saben muy bien cómo aunar la parte metalera (extrema) con los pomposos arreglos orquestales.
No todo el disco es un ejemplo de cómo llevar adelante dicha unión, hay pasajes en donde la autoindulgencia se apodera del espíritu de la banda y es usada para justificar los excesivamente cargados pasajes en donde los arreglos orquestales y la banda se superponen, logrando un efecto poco beneficioso. Digamos que no les queda bien tanto barullo orquestal en todo momento, sumado esto a que en dichos instantes (los instantes en los que la mezcla pierde su encanto) la banda no acierta en las armonías ni en las atmósferas. Mas, a decir verdad, son pasajes puntuales que no logran hacer mella en la totalidad del disco. Además, justamente cuando la cosa se pone un poco confusa, aparecen invitados de lujo como Niklas (del Shining sueco), Sakis Tolis (de Rotting Christ, una de las bandas que más han influenciado a Darkend, según mi parecer) y Labes C. Necrothytus (cantante de mis amados Abysmal Grief), quienes hacen lo suyo con toda su sapiencia.
Un sonido cuidado, pulido, digno de músicos detallistas, y digno de un sello que viene demostrando preferir éste tipo de producciones tan pulcras antes que el típico Black Metal mugriento y crudo(que a mí tanto me gusta, para ser sincero). Darkend encajan perfecto dentro de lo que es este sello holandés, vale decirlo. En realidad, tanto el sonido como la presentación gráfica del disco, más la parte musical toda (composición y ejecución), denotan a un grupo puntilloso y refinado, pero que no se aleja nunca de una cualidad intrínseca al Black Metal: el poder, la energía desbordante.
En cuanto a las comparaciones con los insufribles Carach Angren, pues algún parecido hay, aunque también puedo compararlos con Malevolentia y Limbonic Art. De cualquier manera, y sin ser el tipo de bandas que yo suelo escuchar, Darkend merecen ser conocidos y reconocidos por su obra y no por su similitud con tal o cual banda.

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domingo, 4 de septiembre de 2016

Onirism - Cosmic Dreams / The Well of Stars


Año: 2016
Sello: Autoproducido / Independiente
País de origen: Francia

Pomposo y pretencioso debut discográfico de éste músico procedente de Nantes, Francia, conocido bajo el seudónimo de Vrath, a quien probablemente hayan escuchado en otros proyectos como Hentgarm, e inclusive, como miembro en vivo de Belenos. Con Onirism arrancó hace 2 años, y en el transcurso del 2016 ya lanzó 2 discos al mercado, siendo éste full lenght el primero de ambos y el primero en la carrera de Onirism.
Vrath se enfoca en los sonidos más sinfónicos, los más grandilocuentes, del mundo del Black Metal, con claras influencias de bandas como Summoning y Emperor, aunque, como dije al comienzo, peca de ser un poco pretencioso. El francés tiene talento y eso es indisimulable; los arreglos orquestales, aunque un poco exagerados en su solemnidad, logran transmitir algo que no podría faltar en un álbum de una banda llamada Onirism: atmósferas oníricas, hipnóticas, algo que logra magistralmente en la genial "Ephemeral World I", lo mejor del disco gracias a sus muy bien ejecutados (e ideados) arreglos de medio oriente. Ya dentro del terreno del Black Metal, es con la pista número 2, una emotiva creación titulada "Beginning of a New Era" (muy en la vena del Emperor más sinfónico) en donde Antoine Guibert (Vrath) alcanza su mayor logro.
Mas, el disco en sí, en su totalidad, carece de impacto y carisma, haciéndose un poco largo para mi gusto (dura un poco más de 1 hora y 16 minutos). Quizás acortando un poco su duración hubiese logrado sostener las logradas atmósferas que permiten realzar los mejores momentos de un disco en el cual no hay muchas grandes canciones, sino más bien buenos momentos.

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Año: 2016
Sello: Autoproducido/Independiente

Así como en febrero de este año Antoine lanzó su primer disco full, hace unos meses (en julio) sacó a la luz éste EP titulado "The Well of Stars", en el cual transita por los mismos senderos que en su debut, sin alejarse ni un centímetro de dicho camino. Eso habla a las claras del compromiso de éste artista con la identidad de dicho proyecto, y la necesidad de reafirmar y evolucionar sobre dicha identidad.
El EP en sí me parece un poco mejor que su antecesor, aunque posee los mismos defectos y virtudes que "Cosmic Dreams". Más épico que onírico, Vrath no logra unir ambas cualidades con la fuerza necesaria como para que todo el álbum alcance un nivel alto. Por momentos, lo épico opaca a lo onírico y viceversa, casi nunca logran conformar una unidad, y eso le quita contundencia a la obra de Onirism.
Así y todo, en la faz compositiva demuestra que tiene buenas ideas en su mente, y que en determinados momentos, encuentra el rumbo para convertir esas buenas ideas en buenas canciones. "The Well of Stars Part II" y toda su emotividad a cuestas, es la perfecta definición de lo que es Onirism en sus instantes de inspiración absoluta: épico, onírico y cautivante a más no poder. Sin embargo, debo repetir un concepto: el resto del disco se divide entre los arreglos exquisitos que realzan determinados momentos de gran parte del disco, y los arreglos en los que Guibert cae preso de su propia indulgencia, creando partes en donde lo pomposo le gana a lo más interesante de su propuesta: los pasajes hipnóticos.
Dos discos en un año y destellos de creatividad que explotan como fuegos artificiales, durando lo mismo que éstos, e impactando con certeza, pero, al igual que los fuegos artificiales, no pudiendo sostener ese impacto en el tiempo. Vrath deberá pulir ese detalle si quiere que Onirism logre poner al oyente en un estado de trance onírico del cual le cueste volver.

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sábado, 6 de febrero de 2016

Von Leufel - Dragon Wings


Año: 2014
Sello: Independiente/Autoproducido
País de origen: Argentina

Esta banda me fue recomendada en su momento por Damián Bender, quien hizo el logo junto a Christophe Szpajdel. Los escuché y no me desagradaron para nada estos oriundos de Olavarría, Buenos Aires, pero tampoco les presté mucha atención, a decir verdad. En otras palabras, escuché el disco una sola vez, cantidad de escuchas insuficientes para emitir una opinión. Pero resulta que meses atrás me escribió Demian, guitarrista y cantante del grupo (y compositor de todas las letras), por lo que me puse a escuchar el disco en cuestión varias veces, como corresponde. Y ahora sí puedo dar una opinión.
"Dragon Wings" es el segundo disco de la banda de los ex Vampiria Demian y Johann V (batería, además de haberse encargado de la mezcla y masterización), banda que muchos blackers sudamericanos deben recordar bastante bien debido a que, en su momento, la banda se movía bastante, editaron un puñado de discos que obtuvieron buena difusión y bastante aceptación, además de que tenían algunas cosas interesantes. No muy lejos de su vieja banda, pero mucho menos enfocados en los pasajes de Gothic Metal que tenía la antigua banda de estos muchachos (de hecho, hay bastante poco de esa característica), lo de Von Leufel está mucho más cerca del Symphonic Black Metal de Dimmu Borgir, Catamenia, algo de Emperor -cuando estos no iban a mil por hora- y los primeros Graveworm. No, no es el tipo de Black Metal que suelo escuchar, salvo por Emperor; pero, cuando algo está bien hecho hay que reconocerlo, más allá de los gustos personales. Y lo de Von Leufel está hecho de una manera bastante correcta. Empezando por el sonido, para nada crudo, alejado de la suciedad que eligen hacer propia muchas bandas de la región (me refiero a Sudamérica en general, hablando siempre de Black Metal), con una producción clara y precisa, suenan como debe sonar un grupo que elige el lado sinfónico del estilo: limpios y contundentes, cada instrumentos puede ser apreciado en su justa medida. Compositivamente, muestran aspectos destacables, sobre todo en los pasajes en los que abandonan los medio-tempos para entregarse a la velocidad de los blast beats -bien ejecutados, vale decirlo-. Incluso en los climas utilizados como puente entre las partes a medio-tempo y los momentos más acelerados, también exhiben un buen gusto indiscutible. Técnicamente, en la faz instrumental, no hay quien deslumbre, pero todos hacen lo suyo con firmeza, con solvencia. La voz tiene matices, pasando del típico grito agudo blacker que tanto han usado las bandas que nombré más arriba, a una voz limpia y dramática que aporta tantos instantes logrados como partes insulsas, con el agregado de algún que otro growl bien puesto ("The Day of the Flood"). Mas, en líneas generales, la voz encaja dentro de lo que es el disco en sí: una obra correcta en todos los aspectos.
Salvo el track que da nombre al disco (mi favorito), la banda hace lo suyo con una seguridad digna de elogio y con claridad de conceptos. No me deslumbran, no es un disco (ni una banda) por la cual yo vaya a perder la cabeza pues, ya saben, mis gustos dentro del Black Metal van por otros lugares. Pero hay virtudes y están bien manejadas. Y con ese manejo inteligente de las virtudes les alcanza para crear discos como este "Dragon Wings", una obra que, como mínimo, merece ser clasificada como Interesante.

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sábado, 9 de mayo de 2015

Synkvervet - Trollspeil


Año: 2014
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: Noruega

¿Symphonic Black Metal? ¿Neo Folk Metal? ¿Pagan Metal? ¿Viking Metal? Todas esas etiquetas han sido usadas para clasificar la música de este grupo noruego, y sin prestamos atención a la música del grupo, todas coinciden, de una manera u otra, con el estilo de Synkvervet. O al menos eso es lo que yo encuentro en este, el segundo disco del quinteto nórdico que busca inspiración en la mitología de su tierra, el paganismo (nórdico), la naturaleza y toda su vasta inmensidad y el misticismo que envuelvo a todo lo anteriormente citado. Un omnipresente teclado nos guía por los gélidos pero prístinos paisajes que son dibujados por la banda en composiciones que, en la mayoría de los casos, no llegan a explotar del todo en cuanto al potencial que permanece latente. 3 canciones rompen dicha regla predominante: "Horns of Vengeance" (Black Metal de corte sinfónico, lleno de furia y elegancia a la vez), la melancolía de "Inner Sanctum" y la belleza imperturbable de "Ektet I Elven". El resto del material posee matices variados, buenos arreglos, instrumentaciones prolijas y y melodías agradables, pero no carece del poder emotivo y los aciertos que encuentro en las canciones que nombré anteriormente.
Creo que lo más destacable, además de los tracks que ya nombré, está en la calidad de los intérpretes, y en lo bien que han repartido las responsabilidades. Las voces limpias de Christina y Niclas contrastando con los shrieks de Rongner son un claro acierto, pues no hay monotonía en las vocalizaciones, además de que las melodías vocales son realmente amenas. Iwan, figura indiscutible del álbum, se luce tanto en la guitarra como en su rol de bajista, sin olvidar que como programador de los sonidos sinfónicos del grupo descolla. Rino es un baterista preciso, para nada brillante, pero cumple con su labor. Lo mismo puede decirse de Espen, un guitarrista correcto y con un estilo idóneo para el tipo de música de Synkvervet. Y sí, el sonido también es un punto a destacar, pues es claro y contundente, justamente lo que la música de estos noruegos necesita.
No, no voy a decirte que "Trollspeil" es un gran disco, por la simple razón de que no es el tipo de música que a mi más me gusta. Pero sí puedo decir que es un disco agradable, bien tocado, bien producido, y con algunos highlights. Seguramente, los fans de este tipo de bandas tendrán una opinión más positiva al respecto. Yo me limito a dar mi opinión, sin olvidar que, habitualmente, no escucho bandas como Synkvervet. Pero, a su vez, sin perder de vista que estos noruegos tienen cualidades dignas de ser destacadas.

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martes, 3 de febrero de 2015

Malphas - The Conjuring


Año: 2015
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: USA

Cuando este material llegó a mi cuenta de e-mail, me entusiasmé por anticipado pues creí que se trataba de los blackers franceses. Pues no, se trata de una joven banda norteamericana procedente de Philadelphia, quienes hacen Black Metal, sí, pero moviéndose dentro del lado más pomposo del estilo, con mucha presencia de teclados, cortes rítmicos, y un importante grado de refinamiento que los aleja casi por completo del Black Metal más misántropo, crudo y ortodoxo. Más cerca de bandas como Dimmu Borgir, Catamenia y Old Man's Child que de lo que hacen presuponer los comentarios que recibí de otros conocidos y periodistas, la banda norteamericana comienza el EP con su mejor apuesta: la canción que da nombre al disco, en donde ponen en claro por dónde va el estilo de la banda. A partir de ahí, y si bien el Black Metal reina de principio a fin, la faceta sinfónica del grupo se hace presente con fuerza y compromete al grupo a moverse dentro de los parámetros más grandilocuentes del género, tomando algún que otro argumento del Power Metal. Paul DeSanctis es el principal responsable de este aspecto (los arreglos sinfónicos), además de ser cantante y guitarrista del grupo, en el cual están sus compañeros Damian DiFrancesco (guitarra y acompañamiento vocal), Dave Guglielmi (bajo) y Eric Dunleavy (batería y único miembro que no tiene apellido italiano) conformando un bloque homogéneo, tan homogéneo como las canciones en sí. Y lo de homogéneo en cuanto a los tracks, viene por el lado de la ausencia de grandes canciones. En todo caso, "The Conjuring" es una grabación en donde todos los tracks mantienen un nivel (un nivel aceptable), sin altibajos, o sea, sin grandes momentos, pero tampoco hay momentos malos. Así transcurre este primer opus de una banda que no encaja dentro de los parámetros que suelo buscar en una banda de Black Metal (no son muchas las bandas de Black Metal de corte sinfónico/progresivo que me gustan de verdad), pero que, debido a la calidad instrumental, e incluso debido a que compositivamente no son para nada malos, me lleva a decir que Malphas es una banda respetable, y ya que estamos, te digo que, si te gusta el estilo, es muy probable que los grandilocuentes arreglos que conforman este disco, sean de tu agrado.

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martes, 30 de septiembre de 2014

Diablery - Architect


Año: 2014
Sello: Independiente/Autoproducido
País de origen: Grecia

De todos los discos que recibí este año para reseñar, este ha sido uno de los que más complicaciones me puso a la hora de ponerme a escribir. Sinceramente, no sabía qué escribir, no encontraba las palabras, y la música no me entraba, no me inspiraba nada. Abandoné la idea de hacer la reseña –por un pequeño lapso de tiempo- y me olvidé de escuchar el álbum también. Me tomé mi tiempo, y aproveché la distancia y la perspectiva que brinda el paso del tiempo para volver a escucharlo desde oro ángulo. Y ahora sí he podido entender mejor lo que hacen estos griegos. O al menos creo entenderlos. Eso no significa que Diablery hayan pasado de ser una banda que no me decía nada, a ser un grupo que me gusta mucho; lejos de la realidad está esto que acabo de decir, así que vamos a clarificar el panorama.
Diablery hacen Symphonic Black Metal, vertiente perteneciente al mundo del Black Metal con la que jamás me he sentido muy identificado. Me resulta demasiado pomposo y, habitualmente, el sonido de este tipo de bandas es demasiado limpio, algo que, según mi manera de ver las cosas, poco y nada tiene que ver con el Black Metal que yo prefiero. Bien, Diablery son un grupo que gustan de sobrecargar las composiciones co grandilocuentes arreglos orquestales, estructuras complejas (para ser una banda de Black Metal), un sonido claro y refinado, aunque mantiene la intensidad, y una atmósfera fría, tan glaciar como el paisaje que se ve de fondo en la foto promocional que el grupo adjunta a la edición digital que me enviaron. Por supuesto, los tipos son buenos instrumentistas, condición esencial para que una banda del estilo suene creíble y alcance el grado de excelencia indispensable. Y no componen nada mal, aun cuando esta clase de música, luego de unos minutos me resulta cansadora. Lo mejor de la banda, ya sea como compositores, ya sea como instrumentistas, se encuentra en “Architect of Manifestations”, la primera canción del álbum (precedida por una intro), canción en la que lo pomposo logra encontrar un equilibrio inteligente con la energía y la creatividad. El resto del disco no está nada mal, pero llegado cierto momento (digamos que a partir del track número 7) el disco se me hace largo y me cuesta llegar hasta el final. Nada nuevo en mí, jamás fui seguidor de bandas como Diablery, cómodamente afincados en el submundo del Symphonic Black Metal. De cualquier manera, “Architect” es un álbum correcto, y los fans del estilo pueden escucharlo sin temor a salir defraudados.


jueves, 26 de junio de 2014

Mirzadeh - Desired Mythic Pride


Año: 2014
Sello: Inverse Records
País de origen: Finlandia

Yo, como muchos de ustedes, en algún momento sentí curiosidad por conocer a bandas como Dimmu Borgir o Cradle Of Filth. Mi curiosidad duró poco, pues no encontré en esas bandas lo que yo buscaba; es tan simple como eso, y eso se aplica a las bandas que siguen sus pasos. Sin embargo la mezcla entre Black Metal y Gothic, a mi parecer, siempre tuvo un encanto particular que nunca llegó a explotarse debidamente. Es decir, fusionar la frialdad y la misantropía clásica del Black con la oscuridad y la melancolía del Gothic, a priori, tiene un encanto singular. Pero no recuerdo haber encontrado bandas que me hagan pensar "ok, estos tipos dieron en el clavo, lograron la fusión exacta". Mirzadeh estuvieron cerca de hacerme pensar eso, al menos en algunos pasajes del disco. Si bien "Desired Mythic Pride" es un disco que se me hace largo, debo reconocer que encontré en el mismo virtudes que en muchas otras bandas son vistas por mí como defectos. Por ejemplo, la utilización del teclado como instrumento protagonista me suele provocar escozor, para ser sincero; obvio, estamos hablando de Black Metal, por ende me refiero al teclado usado como instrumento central en este tipo de música. Bien, resulta que Exitus, el tecladista de Mirzadeh, además de ser un buen instrumentista, tiene buenas ideas. Pero, además de eso, la banda no teme salirse -ocasionalmente- del molde preestablecido, utilizando elementos del Folk finlandés, algo que toman del Power Metal y del Symphonic Metal, y ciertos toques de oscuridad propias del Dark Metal, combinados todos estos elementos con el estilo oscilante entre el Black y el Gothic Metal. Por momentos logran resultados encomiables, tal es el caso de canciones como "Lost", "The Plains of Time" y "Rise With Northern Witchcraft", canciones en donde toda la banda exhibe lo mejor que tienen para dar, llegando al climax con los exquisitos arreglos de teclado aportados por Exitus. Por otros momentos, caen en un bache creativo considerable y se pierden en una nebulosa de arreglos pomposos que no contribuyen en nada. La mayoría del tiempo transcurre sin deslumbrar ni aburrir, algo que, dentro de todo, permite que el tercer full lenght de Mirzadeh sea al menos agradable para el oído.
Mentiría si dijera que este álbum es un gran álbum. Y mentiría si dijera lo opuesto. En todo caso, y a riesgo de ser repetitivo, estamos ante un disco agradable, balanceado y, por ende, recomendable. Tengan en cuenta que a la review la escribe alguien que nunca pudo encontrar una banda de este estilo que lo convenciera por completo. Y Mirzadeh, sin llegar a ser ESA BANDA, al menos ha logrado que me ponga a escribir acerca de ellos de manera positiva.

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lunes, 26 de marzo de 2012

Obtained Enslavement - Witchcraft


Año: 1997
Sello: Wounded Love Records
País de origen: Noruega

Si digo Pest, lo más probable es que inmediatamente lo asocies con Gorgoroth. No está mal que así sea, pero creo que es no hacer justicia a la carrera del (cada vez más) calvo vocalista. Pest, en realidad, es el alma mater de Obtained Enslavement, banda que tal vez (tan sólo tal vez) haya sido la primer banda de Symphonic Black Metal que yo escuché. La primera que escuché, y además, una de las mejores. Más allá de que por momentos me resulta algo empalagoso tanto arreglo sinfónico, la posta es que Pest y sus secuaces tenían virtudes admirables. Primero que nada, nos pongamos en perspectiva: Obtained Enslavement comenzó siendo un grupo de Death Metal bastante simplón, y ya desde ahí, resulta encomiable el salto estilístico que dieron los noruegos. Pasar del Death al Black Sinfónico, sin escalas, no es para cualquiera; hacerlo bien, es para muy pocos. Otra cosa para resaltar es que OE se adhirieron a un estilo que estaba aun en pañales, en un momento en el cual hacerlo podía haberles traído algún que otro dolor de cabeza. El Black escandinavo estaba en su apogeo, los crímenes cometidos años atrás habían puesto al género en boca de todos, y los fanáticos ortodoxos dictaban leyes rígidas que impedían salirse de ciertos parámetros, a riesgo de ser sentenciados al exilio. Pues bien, Pest y los suyos mantuvieron ciertas formas, muy propias del Black nórdico, pero arriesgaron introduciendo no sólo esa carga sinfónica que es omnipresente en la obra del grupo, sino, y aunque a más de uno le joda, cierto tinte romanticista que inunda el aire con pasajes altamente emotivos. Pero, a no confundirse, que la pompa está por sobre las emociones en este disco. Y los resultados que se logran con esa fórmula son dignos de elogio. Personalmente, se me hace un poco largo este álbum, pero no por ello voy a dejar de reconocer el talento de un grupo que hizo más de lo que se cree. 

miércoles, 15 de junio de 2011

Malevolentia - Ex Oblivion

Año: 2011
Sello: Season Of Mist

Hay quienes dicen que el Black murió en el ´93. Sinceramente, no comparto dicha opinión para nada (seamos claros: eso de que el Black murió hace años, es sólo una opinión. De verdad absoluta no tiene nada). No sólo que no la comparto, sino que considero que el Black sigue vivo y coleando. Quizás sin la frescura (o el frío, como gusten) de aquella edad dorada del género, pero pariendo bandas más que interesantes a lo largo y lo ancho del globo terráqueo. Francia está a la cabeza de la avanzada blacker más moderna, sacando grupos a granel, algunos de ellos, de un nivel superlativo: Hell Militia, Deathspell Omega, Blut Aus Nord, Nocturnal Depression y Pensées Nocturnes a la cabeza. Y ahora, y como si no bastara con la ya de por si rica escena blacker que poseen, nos tiran a estos Malevolentia en el rostro. ¡Y vaya banda es Malevolentia! Black furibundo y devastador, de ello no hay dudas. Pero al parecer, a los muchachos les encanta sobrecargar sus creaciones con arreglos orquestales tan grandilocuentes como exquisitos, perfectamente amalgamados con la vorágine sonora que despliegan sin piedad alguna. ¿Symphonic Black Metal? Es muy probable que sea una etiqueta que les caiga como anillo al dedo. Pero, y más allá de los rótulos, de las sub-divisiones y demás cositas, los Malevolentia la tienen muy clara. Saben que quieren y saben como hacerlo. Los arreglos orquestales no están puestos porque sí, ni están ubicados de manera pretenciosa ni saturan como, por ejemplo, en algunos discos de Limbonic Art (por citar un ejemplo conocido por la mayoría). Ni se privilegia la ferocidad netamente blacker por sobre las sutilezas sinfónicas que nos brindan con clase magistrial. Todo está en su lugar, sin sobreponerse una cosa por sobre la otra. El resultado global de la placa es majestuoso, y los posiciona no sólo como una de las revelaciones del año (aunque éste no sea el primer disco de los galos), sino que "Ex Oblivion" es una de las joyas extremas del año. Yo ya estoy viendo si van entre los 10 mejores del año.

martes, 26 de octubre de 2010

Rotting Christ - Theogonia


Año: 2007
Sello: Season Of Mist
Nunca fui muy afecto a escucharlos a los griegos estos. Pero debo admitir que en lo que va de la década, han sacado discos que me han llamado poderosamente la atención. Y "Theogonia" es uno de esos discos que me han atraído a escuchar más atentamente a estos tipos. Refinados y duros en dosis iguales, los griegos hacen un uso exquisito de los recursos que tienen a mano, orquestando cuando es necesario, acelerando cuando el tema así lo pide, bajando unos cuantos cambios con el fin de resaltar los arreglos melódicos, y haciendo gala de un buen gusto poco común en este estilo. Por momentos me recuerdan al material más exquisito de Dissection, aunque más cercanos a lo Sinfónico que al Black/Death de los suecos; pero el parentesco existe, a no dudarlo.
Sakis Tolis es la figura excluyente del disco, poniéndose el grupo al hombro, pero, claro está, apoyado por un grupo que no tiene fisuras. La base es muy compacta, los arreglos de teclados no saturan, y la duración del disco es justa, ni un minuto más ni uno menos.
Amigos, debo admitir que estuve equivocado: durante años los ignoré, y hoy en día, sin romperme la cabeza, me dejado más que gratamente sorprendido.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Covenant - Nexus Polaris

Año: 1998
Sello: Nuclear Blast
Formación:
Nagash : Vocals
Blackheart : Guitars
Astennu : Guitars
Hellhammer : Drums
Sverd : Synthesizers
Sarah Jezebel Deva : Vocals

Recuerdo que en el año de edición de éste disco, yo compraba revistas norteamericanas y europeas para estar al tanto de lo que sucedía en el under mundial. La relación Peso-Dolar era uno a uno, así que las revistas extranjeras se conseguían a buen precio. En una de esas revistas (no recuerdo cual) salía una entrevista a esta banda noruega. Me llamó la atención, de entrada, los nombres que conformaban dicho combo. El hecho de que Hellhammer fuera el batero y que otros integrantes, como Sverd o Astennu, fueran de la partida, aseguraba un alto nivel de categoría. Suponía yo que la calidad estaba asegurada. No me despertaba mucho interés el hecho de que se los catalogara como Melodic Black Metal, o Symphonic Black Metal. Por algún motivo, relacionaba esas etiquetas con Cradle Of Filth. Pero cuando tuve "Nexus Polaris" en mis manos, supe desde un principio que estos nórdicos nada tenían que ver con Dani Filth y los suyos. Covenant exploraba el costado más melódico y sinfónico del Black con una soltura y una clase inusitadas. Mucho de Mercyful Fate (una de mis bandas favoritas dentro del estilo), mucha técnica, climas majestuosos y grandes composiciones. Durante el ´98, y el año siguiente también, "Nexus Polaris" sonó en mi equipo de audio incesantemente. Canciones como "Planetarium" (EL TEMA del disco), "Chariots Of Thunder" y cualquiera de los 8 tracks que componen este discazo, tienen ni un segundo de más. Escucharlo es como entregarse a un oscuro viaje cósmico, conducido por tipos que derrochan clase en cada parte, en cada intervención. Hellhammer da cátedra, y el resto de los integrantes, en especial Sver, descollan en lo suyo. Sobra garra, los climas son grandilocuentes y melancólicos a la vez, y las composiciones son tan bien construídas, que la duración de los temas (entre 4 y 6 minutos) se hace corta. En pocas palabras: una estupenda placa de un grupo que luego se transformó en The Kovenant, cambió radicalmente su propuesta, alejándose del Black Metal para meterse en el mundo del Metal Industrialoide y bailable. Pero esa es otra historia.

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