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sábado, 28 de octubre de 2017

Poison Rites - Idem


Año: 2017
Sello: Independiente
País de origen: USA

Encaré la tarea de escuchar este disco con un entusiasmo justificadísimo y bastante alto. No era para menos ya que aquí hay ex miembros de bandas como Speedwolf (una de las -efímeras- revelaciones del siglo 21), Hot White y Conjugal Visits. Encima, en la gacetilla de prensa nombraban a bandas como The Hellacopters, The Dead Boys, New Bomb Turks...esto se ponía cada vez mejor. Mas, mis reacciones fueron cambiando a medida que el disco avanzaba, y mis expectativas se volvían un poco más moderadas, aspectos que creo necesario explicar.
El debut de estos salvajes de Denver, Colorado, es una furibunda patada en los dientes, de esas patadas que te hacen escupir dientes y sangre, todo en uno. No dan respiro, suenan como una sucia y reventada banda de garage, y es casi imposible no imaginarlos sudando de lo lindo sobre el escenario. Poison Rites rockean, no hay vuelta que darle. Pero, olvídense de The Dead Boys pues estos Poison Rites carecen de la perversa sutileza que tan bien manejaban Stiv Bators y compañía. ¿New Bomb Turks? Muy poca conexión entre ambas bandas. The Hellacopters puede incluirse en la lista de influencias, pero sólo si tenemos en cuenta los primeros discos de los suecos. En todo caso, los rockers de Colorado suenan más cerca a unos The Damned pasados de speed (la droga), tal como en el primer disco de los pioneros ingleses. O bien, los primeros y explosivos discos de Turbonegro, The Rude Kids y bandas que supieron regalarnos obras inolvidables, tocadas a la velocidad del más borderline Punk Rock (algunos le llaman High Energy Rock ahora. Siempre hay una etiqueta nueva para algo viejo).
Dejando de lado lo dicho previamente, el debut de los animales de Denver agobia al oyente con canciones muy intensas, minimalistas hasta la médula, pero sin descuidar la buena melodía (escuchen "Darkest Darkness" y "City Abuse", cátedras de suciedad, velocidad y melodía a la vez). Obvio que la monotonía se hace presente, y al no ser una gran banda, tienden a apoyarse más en la energía que en las canciones. Eso sí ¡cuánta energía! Si este disco fue grabado en vivo, debo pensar, entonces, en la posibilidad de que los muchachos estos, al finalizar la grabación, hayan quedado tirados en el piso, con el sudor cubriendo al mismo y las botellas de alcohol desparramadas por todos lados.
¿Discazo? No te voy a decir algo que no pienso ni siento. ¿Un álbum muy recomendable para los fans del estilo? Dalo por hecho.

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lunes, 7 de agosto de 2017

The Clamps - Blend, Shake, Swallow


Año: 2017
Sello. Heavy Psych Sounds
País de origen: Italia

Recuerdo la explosión de bandas de Garage Rock que tuvo su momento inicial en la mitad de los 90's, y que fuera encabezada por bandas como The Hellacopters, Turbonegro, Backyard Babies o Gluecifer, todas bandas escandinavas, por cierto. Estados Unidos tuvo también su avanzada de Garage Rock o Punk'n'Roll, con Nashville Pussy a la cabeza. No está de más decir que yo fui uno de los que perdió la cabeza por aquellas bandas, y aun hoy sigo escuchando dichos grupos ocasionalmente. Pues bien, The Clamps, un combo italiano nacido en el 2012, van por esos carriles. Claro, el efecto no es el mismo hoy que ayer. No es lo mismo escuchar este tipo de música en el '95, que hacerlo en la segunda mitad de la segunda década del siglo 21 ¿no? Pero, así y todo, los muchachos de The Clamps se las ingenian para rockear a tope, tal como siempre debe ser. Al fin y al cabo, por más que lo llamemos Garage Rock, Killer Rock o Punk'n'Roll, la verdad es que estamos hablando de Rock'n'Roll. Y el Rock'n'Roll es, y debe ser, sinónimo de sudor, calentura, salvajismo y volumen atronador. A The Clamps no les falta nada de esto.
Un sonido candente y sucio, con las guitarras sonando como si los amplificadores estuvieran reventados. Una batería incansable que empuja al oyente a moverse sin parar. Un cantante de voz aguardentosa que, ocasionalmente, me recuerda a Ricky de The Almighty, y una bajo sólido y simple, ajustado como el estilo lo pide. Suenan como si estuvieran rockeando en un pub maloliente, o como si la grabación hubiera sido capturada en vivo en el garage de alguno de los miembros. Cómo sea, lo bueno de éste disco es que captura todo el calor de un show en vivo, y eso suma puntos a favor del grupo. Digo ¿un grupo de Rock'n'Roll debe sonar de otra forma? Un grupo de nerds tímidos y asociales pueden darse el gusto de sonar de otra manera, claro que sí. Una banda de virtuosos deben tener un sonido prístino que permita al oyente escuchar cada detalle, cada arreglo. Pero ¿un grupo de Rock'n'Roll? Olvídense de todo amigos, olvídense de las producciones grandilocuentes y limpias: acá lo que importa es el poder salvaje que se desprende de las canciones, y la producción tiene, o debe tener como objetivo central, resaltar esa cualidad. Y el nuevo opus de The Clamps da en el clavo en eso...también.
¿Temas para destacar? Hay varios momentos que me ponen en estado de frenesí rockero. Mas, la impresionante "Nacho Vidal" (semejante pornostar merecía una canción tan hot como esta), "Dirty Little Girl" y "Enjoy the Ride" van a la cabeza, sin lugar a dudas. De cualquier manera, el segundo disco del trío es Rock'nRoll de alto voltaje, sin lugar para delicadezas ni nada que se le parezca. Por lo tanto, recomiendo escucharlo de principio a fin, con el volumen a tope, obviamente.

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Purple Sage PR

martes, 7 de febrero de 2017

The Freeks - Shattered



Año: 2016
Sello: Heavy Psych Sounds
País de origen: USA

El Fuzz a tope. Los ácidos. El olor a asfalto hirviendo. Las voces de pendencieros. El Rock & Roll de pura cepa, el de los chicos malos y no el de los aburridos políticamente correctos de hoy. The Sonics, MC5, The Stooges, The Fuzztones, Hawkwind. Todo eso me viene a la mente mientras escucho lo nuevo de la banda de Rubén Romano y sus compañeros de fechorías. Algunos podrá decir que, en base a todo lo dicho al comienzo de la reseña, hay cientos de bandas tocando exactamente lo mismo desde hace más de 40 años. Y es cierto, sería muy necio de mi parte no aceptar dicha verdad. Pero, las cosas son distintas cuando los implicados en el asunto saben cómo hacer lo que hacen. No es lo mismo un grupo de oportunistas buscando subirse al carro de determinado estilo, que tener a un puñado de expertos en la materia haciendo lo que aman hacer. The Freeks son expertos y hacen lo que se les canta.
Riffs simples pero candentes. Una base rítmica que oscila entre el Punk, la Psicodelia y el Garage Rock de fines de los 60's, golpeando con furia, pero mostrando fluidez y groove cuando es necesario. La voz es salvaje, estridente, digna de un bad boy de esos que rockean hasta desangrarse. Y los instrumentos de teclas, tales como sintetizadores, piano y órgano, aportan sensualidad y locura al mismo tiempo.
No, "Shattered" no es un disco que me rompa la cabeza, y los motivos son claros para mí. Crecí escuchando éste tipo de música, desde muy niño pude descubrir y apreciar esta clase de Rock de alto octanaje, Rock & Roll del real. Pero eso no me impide disfrutar de algo cuando está bien hecho, aun cuando se trate de algo que está incorporado en mi ADN, además de que mi memoria reconoce todo lo que aquí tocan éstos californianos sin ningún problema. Mas, la frescura y el poder que transmiten apabullan, y con eso logran hacerme bajar la guardia y me empujan a disfrutar como un condenado.
El disco en su totalidad es una fiesta alocada, como si se tratase de una pandilla de rockeros dementes caídos en medio de una fiesta, en alguna casa en medio de la nada, tocando apasionadamente mientras el sudor, el alcohol, las drogas y la lujuria se apoderan de todos y cada uno de los presentes. Dentro de ese panorama debo resaltar tres canciones: "Ivana", "Blue Shoes" y "Blown Time Away" (psicodelia de la mejor), los tres temas que cierran el tercer disco de esta banda integrada por ex miembros de bandas adorables como Nebula y Fu Manchu.
No lo voy a recomendar como si fuera un disco descomunal, trascendental, pero sí lo voy a recomendar como algo que invita a redescubrir un estilo, a revalorizarlo y a disfrutarlo como se debe: a todo volumen y con el cerebro viajando lo más lejos posible.

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Purple Sage PR

sábado, 28 de mayo de 2016

Slush - American Demons


Año: 2016
Sello: Independiente
País de origen: USA

2016 está trayendo algunas gratas sorpresas para quien esto escribe. No digo sorpresas en cuanto a lo novedoso de las propuestas (aunque sí las hay), sino en el sentido de que están surgiendo, como siempre, bandas que mantienen al Underground tan caliente y excitante como siempre debe estar y ser. El nombre de Slush asoma dignamente entre el puñado de sorpresas interesantes que he tenido en lo que va del año. Y lo hacen con un disco que suena entre antiguo y fresco a la vez, demostrando que las buenas ideas, cuando están bien llevadas a cabo, nunca pasan de moda.
Stoner, Cowpunk, mucho fuzz, actitud de hell's angels, rudeza de verdad (los tipos son de Brooklyn) y pesadez en todos los aspectos: sonido, interpretación y actitud. Una voz que de a ratos suena punkie, de a momentos suena similar a las de Jim Morrison e Ian Astbury (The Cult), coros gancheros y muy buenas melodías entonadas como deben ser entonadas. La guitarra es la suciedad hecha música, con su sonido reventado, crudo, lleno de fuzz y escupiendo riffs que no por simples (y tradicionales) dejan de ser tremendamente efectivos. La base llena la atmósfera de groove, mucho groove bien entendido. El sonido de garage no hace más que potenciar esa sensación de violencia latente que se apodera del aire mientras suena el disco, como si una horda de chicos malos hubiera irrumpido en la habitación para llenar el lugar de humo (de tabaco y marihuana), olor a alcohol, cocaína y miradas desafiantes, como si todo estuviera por irse al demonio en cualquier instante.
"American Demons" suena como si hubiera sido grabado a fines de los 60s o principios de los 70s, ese mismo sonido, esa misma actitud de bandas como The Stooges, The Doors, Pentagram y todos esos salvajes que aniquilaron el costado más suave y pacífico de los 60s/70s con su oscuridad. Ejemplo de lo que digo (ejemplo de maldad y rebeldía, por sobre todas las cosas) son canciones como "Suzerain", "Bathysphere" y el acústico "Leshy", las gemas del disco para este servidor.
Háganme y háganse un favor: consigan este disco y ponganlo a todo volumen. Prendan un cigarrillo de marihuana, abran una botella de whisky (si así lo desean) y disfruten de este viaje en el tiempo, coordinado y propuesto por una banda actual que logró captar la esencia del sonido más duro y jodido de aquellos años.

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lunes, 22 de febrero de 2016

Lightsabres - Demons


Año: 2014
Sello: Medusa Crush Recordings
País de origen: Suecia

Grabado y lanzado originalmente durante el año 2013, de manera independiente, este disco de la banda sueca de Lightsabres encuentra la chance de ser relanzado y revisitado gracias a la edición limitada hecha por el sello canadiense Medusha Crush Recordings. Con una portada que nada tiene que ver con lo que hay dentro del disco en sí (o sea, la música), la cosa promete ser bien distinta con sólo ver la portada del disco. Es que la imagen, el logo, el estilo general de dicha portada, está mucho más cerca del Death Metal, del Black o de algún género asociado al costado más extremo del Metal que a esto que hace Lightsabres. ¿Qué hacen estos suecos? Rock & Roll de garage, Punk con tintes psicodélicos, algo de Stoner (sobre todo en los cuelgues instrumentales, en donde hay una atmósfera muy volada) y suciedad Grunge de los primeros años del género. El responsable se llama John Strömshed, hombre orquesta detrás de este muy entretenido álbum.
"Demons" es algo así como mezclar a QOTSA con Eagles of Death Metal, The Stooges y Mudhoney, con un sonido de fuzz envolviendo todo con su sonido mugriento, un aura sexy que predomina, actitud relajada pero ardiente a la vez (esa ambivalencia tan propia de este tipo de bandas) y un sonido no de estudio profesional, sino de estudio casero. "Demons" parece (y debe serlo) un trabajo hecho y grabado en un garage, con equipos viejos e instrumentos más viejos aun. Parte de su encanto reside allí, justamente; mas, lo mejor está en las melodías hilvanadas por este sueco a lo largo de 22 minutos en los cuales oscila entre el Rock caliente y desprolijo, y texturas intimistas que aportan esa sensación psicodélica que nos lleva a imaginar un feto flotando en líquido amniótico. El mejor ejemplo de esto último es "Demons" -la canción-, una pieza bellísima que se posiciona como lo mejor del disco junto a "Black Hash" (un Rock & Roll adictivo y sensual).
Hay un cover de Jimi Hendrix bastante bien logrado ("Bold as Love"), hay buenas composiciones en general y hay, por sobre todas las cosas, un artista muy comprometido con lo que hace. "Demons" no será una maravilla, pero, como dije al comienzo, entretiene y mucho.

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Dewar
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domingo, 19 de abril de 2015

Will Z. - Dark Tales of Will Z.



Año: 2014
Sello: Headspin Records
País de origen: Bélgica

Lean esto, por favor, pues en pocas palabras, Will Z. nos explica cómo nació este proyecto, y cómo nacieron estas canciones en particular: "La base de este material fue compuesto entre 1997 y 1999, cuando yo era un adolescente adicto a Black Sabbath y Syd Barret". Influenciado por estos gigantes, el muchacho usó lo que tenía a mano, y empezó a componer y a grabar de la manera más autodidacta y personal posible. Tocando la guitarra y cantando grababa la base de la canción en un cassette, y luego copiaba esa grabación en otro cassette, mientras, encima de esto, agregaba más instrumentos. Así nació esta oda a lo más oscuro, oculto y psicodélico de los 60s, pues es de esa época de donde Will Z. extrae la mayor parte de sus influencias. De hecho, y aunque en la gacetilla no se hable de drogas, hay momentos en los que parece haber usado una buena cantidad de ácidos para abrir su mente, llegar hasta el inconsciente, y extrapolar esa información allí guardada hacia el consciente. Que la calidad de la grabación no es la mejor? Sinceramente, me importa poco y nada ese detalle. Aquí, lo que realmente importa, es que los climas son realmente lo que las canciones necesitan. Bordeando entre varios subgéneros de origen lisérgico, Will Z. usa teclados a la Iron Butterfly, sonidos de guitarra que tranquilamente pudieron haber salido de la mente del entrañable Syd Barret, y bucea por las negras aguas de las que bebieron los enormes Black Sabbath, o sea, ese Blues tétrico y pesado que terminó convirtiéndose en Heavy Metal. Mas aquí no hay Heavy Metal, sino los gérmenes del mismo. Occult Rock, Psicodelia, Surf, Garage, algo de Kraut Rock por aquí y por allí, y toques un poco más modernos, que aparecen cuando Will juega con elementos más cercanos al Drone.
"Dark Tales of Will Z." parece salido de algún húmedo y polvoriento baúl, retocado con detalles puntuales para aggionar el material a los tiempos actuales, pero que, aun con esos retoques, no pierde esa cosa tan 60s que lo hace tan peculiar, tan volado. El lado oscuro de este muchacho es realmente oscuro, por momentos. Pero, por otros, emergen un sinfín de colores que se mezclan y dan forma a imágenes que parecen salidas de lo más recóndito de la mente de Lewis Carroll. Creo que con esto ya te dí muchas pistas. Ahora te toca a vos llevar a cabo este viaje.

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viernes, 13 de febrero de 2015

The Black Lantern - We Know The Future


Año: 2014
Sello: Wiener Records
País de origen: USA

De regreso a los 90s, amigos míos. Más precisamente, de regreso a determinados estilos que reinaban en determinados momentos de dicha década. The Black Lantern son un viaje hacia un momento y un lugar puntual: Estados Unidos a principios de los 90s. Pero, ojo, que no se quedan en la sola idea de revivir y/o rendir homenaje a cierta parte de la historia, sino que se limitan a tomar cosas de esa época en particular, para adaptarlas a su propio estilo, adosarle su propia personalidad a todo lo que hacen. Y lo hacen derrochando energía, empujando al oyente a escuchar el disco de pie (es imposible mantenerse sentado por mucho tiempo escuchando un disco tan enérgico como este), sumergido en la crudeza y el poder extasiante de las canciones. Sinceramente, escuchar este disco es un placer, más allá de que aquí no hay nada que hoy pueda resultar revolucionario (todo esto ya fue hecho en los 90s, o a finales de los 80s, en realidad), más allá de cualquier similitud que uno pueda encontrarles con otras bandas. Pero esos detalles carecen de sentido cuando la banda explota en tu cerebro y te arrastran a su propio caos, a su propia locura. Influencias? Desde Rage Against The Machine hasta Bikini Kill, pasando por Babes in Toyland, The Distillers o inclusive el costado más Punk de Nirvana, pero con reminiscencias del Hard Rock de los 70s, o del Garage Punk de The Stooges. Pero con ese sonido despojado de artificios de principios de los 90s, con esa impronta de banda callejera y contestataria, y esa falta de miedo para experimentar cuando se les dé la gana. El mejor ejemplo de esto es, a su vez, la mejor canción del disco, una genial composición llamada "Anthropomancy", en la que comienzan con un ritmo sincopado, acordes descarnados, alejados de la distorsión y más cerca del costado menos oscuro del Post Punk, con una voz sensual pero al borde de estallar, para luego sumergirse (y hundirnos) en un groove muy pesado, con un riff monolítico que se desgrana sobre un ritmo denso y acompasado, al mejor estilo R.A.T.M. Se mantienen en esa línea hasta el final de la canión, pero con la intensidad in crescendo, llevando al oyente al climax. Mas el disco entero está plagado de grandes momentos, sobran momentos para destacar. Tanto así, que mejor te recomiendo el disco entero, pues lo hecho por Wendy Faraone (voz), Andy Prickett (guitarra), Jesse Nason (batería) y Russel Crain (bajo) no tiene desperdicio alguno. Muy bueno.

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martes, 12 de agosto de 2014

VidaGuerrilla - Es Música no Moda


Año: 2014
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: España

Gaspar es uno de los músicos que tienen un espacio prácticamente asegurado en nuestro blog. Las razones son claras: el tipo tiene sus raíces en el Punk, se mantiene under, y su música es poco accesible para la mayoría. Por supuesto que también está en medio de esto la cuestión Gustos Personales; la música de Gaspar siempre me ha caído bien, y esta no es la excepción. Sin embargo, creo que éste es el disco más difícil de digerir de todos los que he escuchado y que él ha creado. Incluso para mí ha resultado nada sencillo agarrarle el gusto a este trabajo. Es que el muchacho profundizó el costado más crudo y minimalista de su obra, lo llenó de fuzz, lo despojó de cualquier artilugio que pudiera haber usado en el pasado (que tampoco eran tantos, a decir verdad), y listo, lo presentó así bien crudo y despojado. Hacerlo así es un arma de doble filo, y la jugada le salió irregular, a mi parecer. Es que cuando acierta, el tipo te empuja a ponerte de pie y escucharlo a todo volumen, sacudiendo la cabeza, o como mínimo, marcando el puto compás con uno de los pies. En esos momentos florece la crudeza en su mejor estado, la música gana en agresividad, y las canciones suenan absolutamente convincentes. Pero hay otros momentos en los que se diluye la energía, que todo suena como si hubiera sido hecho a las apuradas, y el interés se pierde a la par de la energía diluyéndose. Nada preocupante, pero resta puntos al balance general de la obra.
Eso sí, la actitud del tipo es innegociable, su postura es insobornable, y ahí reside lo mejor de esta placa. De nada serviría hacer alarde de ser under si la música te dice que quien la hace, tiene otras intenciones en mente. Eso (la actitud de este músico) es lo que sostiene al disco aun cuando flaquea en determinados momentos. De hecho, quien mejor resume su actitud es él mismo. Aquí adjunto las palabras que Gaspar usó para presentar este disco:
"Muchos músicos somos "underground" por decisión. Sé que las canciones que hago no son para la mayoría. Son primitivas en todos los sentidos pero así me gusta.
Es una apuesta suicida. Vas con todo en contra: no es popular-no hay apenas músicos para formar grupos-no se hacen conciertos-no se genera interés-no consigues editar.
Es una guerrilla continua; derrota casi asegurada. Si dejas de luchar es derrota segura. No win.
Si te gusta lo que hago y puedes, pon tu granito: comenta, da ideas, compra una descarga en bandcamp.
Compra un cd o casete. El dinero es importante porque me ayudará a sacar más música. Pero más importante es que alguien lo disfrute; música que no llega a nadie no tiene sentido".

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martes, 15 de octubre de 2013

No Manhattan - Idem


Año: 2013
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: Argentina

Intenso y sumamente interesante presentación de este salvaje combo proveniente de Campana, Provincia de Buenos Aires. Una energía desbordante es la que se desprende de las 3 canciones que integran este Ep, contundente preanuncio de lo que será el disco debut de No Manhattan. Ale en bajo y voz, Naza en guitarra y voz, Cape en guitarra, y Pablo en batería, conjugan lo mejor del Punk de los 90s con el Hard Rock más salvaje, obteniendo como resultado un Rock & Roll feroz y desafiante. Se me vienen nombres como Supersuckers, Turbonegro y Peter Pan Speedrock a la mente, pero también pienso en bandas como Circus Of Power, o el The Cult de Electric (incluso hacen un cover de Wild Flower). Básicamente, esto es música para perder el control, para desmadrarse. Es música rebelde, callejera, totalmente alejada de la costumbre pretenciosa de los metaleros virtuosos, lejos del egocentrismo del típico Rock Star, y mucho más cerca del garage, del pub de mala muerte, y de los rockers outsiders.
Con 3 tracks no se puede tener una visión cabal acerca del total del material de la banda. Pero sí se puede tener una idea completa (o casi completa) de lo que es la propuesta de No Manhattan. En este último rubro, no queda otra que asumir que los de Campana sólo quieren rockear tan fuerte como puedan, haciendo que el oyente sienta el poder de la música de estos rockers en sus huesos. Y es que, si algo le sobra a estas 3 canciones, es poder, garra y actitud rebelde. Esa cosa de mandar a cagar a todo el mundo y ponerse a rockear hasta desangrarse. Es decir, estas 3 canciones (2 del grupo + un cover) provocan que uno sienta deseos de escuchar el disco debut de la banda, con la esperanza de que todo lo bueno exhibido en este Ep se potencie. Y hacen que uno sienta deseos de verlos en vivo, pues sobre las tablas, esto debe ser dinamita. No hay más que decir, pues, como ya dije, es un Ep breve, y creo que, en este caso, la review también debe serlo. Mas sí agrego que No Manhattan son una revelación en este medio, no tanto por lo que hacen, sino por cómo lo hacen. Sinceramente, te pasan por arriba. Escuchen, déjense llevar, y sacudan sus cuerpos como maníacos.

miércoles, 11 de abril de 2012

ProductO - Sesiones Desiertas


Año: 2012
Sello: Independiente
País de origen: España

A ProductO ya lo hemos posteado aquí. Es el proyecto de Stoner/psicodelia de Gaspar, un tipo que, a pesar de los inconvenientes para lograr una formación estable, no baja los brazos jamás. Hablando de formación estable, estas "Sesiones Desiertas" son el fruto de las ganas de Gaspar de tocar con viejos colegas. Pues lo que empezó siendo algo concreto (la posibilidad de tocar como banda), terminó trucándose, siendo solamente 2 los que quedaron para realizar la grabación: Marcos en bajo en el track “Empantallao”, y Moi en bajo también. Grabación que lleva ese nombre (Sesiones Desiertas) como una broma a las "Desert Sessions" de Josh Homme y compañía.
¿Y que son estas Sesiones Desiertas? Zapadas hipnóticas, con un sonido más Punk en cuanto a la crudeza, pero más psicodelico en su formato, aunque respetando el formato de canción. Se respira un aire muy casual, fruto de que las composiciones parecen haber sido concebidas en el mismo momento de llevar a cabo la grabación. Existe ese toque tan setentoso que Gaspar tan bien maneja, con un sonido de garage que aumenta esa sensación de espontaneidad en cada una de las composiciones.
Es decir, Gaspar sigue en sus cabales, haciendo lo que le gusta, lo que le sale desde adentro, y con una sinceridad que es digna de elogio. ¿Te van las zapadas con gusto a Rock de ls 70s + el infaltable toque Stoner? ProductO puede ser muy de tu agrado.

Link:

lunes, 5 de septiembre de 2011

The Trashmen - Tube City (The Best of)

Año: 1992
Sello: Sundazed Music
País de origen: USA

Venía con ganas de postear algo de Surf y Garage Rock de los 60´s. Y creo que The Trashmen es la banda ideal para despuntar el vicio y sacarme las ganas. No sólo son mis favoritos dentro del estilo, sino que los considero un grupo esencial en esto del Garage Rock, estilo que luego sería fundamental para la aparición de géneros mucho más agresivos (Léase Punk, especialmente). Es que The Trashmen son los creadores del inmortal "Surfin´ Bird", temazo que fuera grabado por The Ramones y The Cramps, entre otros. O sea, acá ya empezamos a ver la influencia de The Trashmen en el Punk. Pero la cosa va más allá. Mientras que los medios posaban sus miradas sobre los Beach Boys, una banda aceptada por la clase burguesa norteamericana, The Trashmen representaban a los renegados del movimiento Surf. Es que su música era mucho más agresiva, veloz, intensa y rebelde. Desde la voz de Steve Wahrer (también baterista del grupo), hasta el sonido de las guitarras, pasando por la energía de los ritmos, The Trashmen son un anuncio de lo que iba a venir años más tarde con MC5, y posteriormente, con el Punk. Bombas rockeras como "Henrietta", la versión de "Misirlou" (popularizada por Dick Dale, en la versión que TODOS conocimos a través de la peli "Pulp Fiction"), "King Of The Surf", "Bird Dance Beat", y como no, la gloriosa "Surfin´ Bird", te empujan a sacudirte como un poseído, y por qué no, a poguear. Ese "Papa Ooh Mow Mow" de "Surfin´ Bird", sobre ese ritmo frenético y enloquecedor, no hace más que provocar un estado de locura irrefrenable en uno.
En fin, ya me saqué las ganas de subir algo realmente viejo, pero que por la vitalidad y frescura de su música, no ha perdido ni un gramo de vigencia. Ahora sí, a pasarla realmente bien con The Trashmen.