sábado, 28 de octubre de 2017

Poison Rites - Idem


Año: 2017
Sello: Independiente
País de origen: USA

Encaré la tarea de escuchar este disco con un entusiasmo justificadísimo y bastante alto. No era para menos ya que aquí hay ex miembros de bandas como Speedwolf (una de las -efímeras- revelaciones del siglo 21), Hot White y Conjugal Visits. Encima, en la gacetilla de prensa nombraban a bandas como The Hellacopters, The Dead Boys, New Bomb Turks...esto se ponía cada vez mejor. Mas, mis reacciones fueron cambiando a medida que el disco avanzaba, y mis expectativas se volvían un poco más moderadas, aspectos que creo necesario explicar.
El debut de estos salvajes de Denver, Colorado, es una furibunda patada en los dientes, de esas patadas que te hacen escupir dientes y sangre, todo en uno. No dan respiro, suenan como una sucia y reventada banda de garage, y es casi imposible no imaginarlos sudando de lo lindo sobre el escenario. Poison Rites rockean, no hay vuelta que darle. Pero, olvídense de The Dead Boys pues estos Poison Rites carecen de la perversa sutileza que tan bien manejaban Stiv Bators y compañía. ¿New Bomb Turks? Muy poca conexión entre ambas bandas. The Hellacopters puede incluirse en la lista de influencias, pero sólo si tenemos en cuenta los primeros discos de los suecos. En todo caso, los rockers de Colorado suenan más cerca a unos The Damned pasados de speed (la droga), tal como en el primer disco de los pioneros ingleses. O bien, los primeros y explosivos discos de Turbonegro, The Rude Kids y bandas que supieron regalarnos obras inolvidables, tocadas a la velocidad del más borderline Punk Rock (algunos le llaman High Energy Rock ahora. Siempre hay una etiqueta nueva para algo viejo).
Dejando de lado lo dicho previamente, el debut de los animales de Denver agobia al oyente con canciones muy intensas, minimalistas hasta la médula, pero sin descuidar la buena melodía (escuchen "Darkest Darkness" y "City Abuse", cátedras de suciedad, velocidad y melodía a la vez). Obvio que la monotonía se hace presente, y al no ser una gran banda, tienden a apoyarse más en la energía que en las canciones. Eso sí ¡cuánta energía! Si este disco fue grabado en vivo, debo pensar, entonces, en la posibilidad de que los muchachos estos, al finalizar la grabación, hayan quedado tirados en el piso, con el sudor cubriendo al mismo y las botellas de alcohol desparramadas por todos lados.
¿Discazo? No te voy a decir algo que no pienso ni siento. ¿Un álbum muy recomendable para los fans del estilo? Dalo por hecho.

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