martes, 26 de noviembre de 2013

Uroboros - Misantropía y Blasfemia


Año: 2013
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: Argentina

El concepto del Uróboros, el mito, el símbolo. La sola imagen de la serpiente mordiéndose su propia cola, engulléndose a sí misma, representa muchas cosas  El eterno retorno, la naturaleza cíclica de las cosas, y la lista puede seguir agrandándose, pues distintas culturas han ido adoptando este símbolo de la serpiente autodevorándose, modificando nombres, ideas, etc, según la cultura. Pero en este momento, la idea no pasa por escribir acerca de mitos, conceptos, culturas, y demás, sino sobre Urorobos la banda, más precisamente, un dúo argentino que posee un sonido gigantesco y grotesco que parece engullirse a sí mismo. Los responsables son Sebastián Ferreyra en batería y voces (si escuchaste a otros argentinos, Asilo, entonces ya sabés de quién hablo) e Ignacio Elias Rosner (guitarra y voces), quienes han lanzado dos eps en lo que va del año, uno mejor que el otro. Este que hoy les traemos, es el que más me gusta de ambos, mas eso no significa que no se le vaya a dar lugar en este blog al otro EP (llamado “Herejía & Exilio”, un trabajo realmente interesante, que ocupará su lugar en el blog en breve).
“Misantropía y Blasfemia”, tal el nombre del disco que hoy nos ocupa, es un trabajo denso, lento, jodido y podrido. El dúo se arrastra cual serpiente a lo largo de 4 tracks, entre los cuales sobresale el extenso “En Las Fauces de Uroboros”, con 10:19 minutos de pura pesadez inquietante, climas sombríos y una profundidad abismal que seduce y asusta al oyente, creado dicho abismo por los insondables horrores que emergen de los acordes, los ritmos y la actitud del dúo porteño. Si bien la banda no hace nada nuevo, resulta altamente atractivo (y, por ende, sumamente recomendable) como se desafían a sí mismos para hacer que la música represente fielmente la imagen de la serpiente tragando su propia cola. La música de Uroboros puede acudir a matices extraídos del Post Metal a la Neurosis, del Sludge, hasta del Death Metal más arrastrado y del Drone Doom cuando lo consideran necesario, permitiéndose así, jugar con texturas que brindan variedad, pero que jamás rompen con cierta hegemonía reinante (y necesaria, en estecaso). Mas no importa hacia donde vayan, siempre regresan al punto de partida, siempre vuelven al Doom perturbador y aplastante que comienza a conducir al oyente en este viaje, y que no lo suelta hasta que haya sonado el último acorde, dejando al viajante en el lugar de partida, retornando al principio, pero dejando la sensación de que si bien el viaje fue circular, la experiencia fue enriquecedora…y bastante tenebrosa, si se quiere.
Como dije antes, el dúo argentino no se destaca por su originalidad (aunque la poseen, en cierta medida). Se destaca por otras cuestiones ya citadas; entre ellas, su capacidad para dar vida, a través de la música, a un concepto/mito que encaja a la perfección con la propuesta del grupo.


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