viernes, 18 de octubre de 2013

Blood Mortized - The Demon, The Angel, The Disease


Año: 2013
Sello: Chaos Records
País de origen: Suecia

Hay bandas que inspiran confianza. No es porque sean conservadores y hagan siempre lo mismo, brindándole al oyente burgués la seguridad que da saber que nada va a cambiar. Me refiero a grupos que inspiran confianza porque siempre suenan bien, porque jamás graban y lanzan un álbum que sea mediocre (mucho menos son capaces de grabar algo malo), porque mantienen cierto nivel de calidad y jamás bajan de ese nivel, y porque su integridad permanece inalterable. Blood Mortized es una banda en la que uno confía. Cada disco que Anders y sus compañeros lanzan me da ciertas garantías, me asegura que lo que voy a escuchar en cada nueva grabación es buen Death Metal. Y me asegura que la identidad del grupo va a permanecer inamovible, fuerte como una roca, pero que no por eso se van a limitar a repetirse una y otra vez, convirtiéndose en una burda copia de sí mismos. Lo nuevo de Blood Mortized suena a Blood Mortized. Pero si lo comparamos con su primer trabajo, entonces notamos que hubo cambios, que hay distintas formas de alcanzar la misma meta, que siempre aparecen nuevos/viejos elementos puestos en diferentes lugares, herramientas usadas de una manera distinta, pero con un objetivo que no se altera: tocar Death Metal del bueno. 
“The Demon, The Angel, The Disease” comienza como una trompada en la mandíbula. “Bastards”, el track que abre el álbum, es puro e infernal Swedish Death Metal, rápido, cavernoso, violento y oscuro. El tipo de canción que los fans del estilo amamos escuchar desde los tiempos de Nihilist, y que aun hoy siguen provocando que nuestras cabezas se sacudan hasta caerse y romperse contra el piso. Pero Anders Biazzi (guitarra), Mattias Parkkila y sus secuaces no se quedan aferrados a esa formula, saben que la variedad es lo que le da dinámica a la música. Por eso es normal que, a lo largo de este nuevo trabajo, encuentres melodías épicas, de esas que erizan la piel, de las que evocan imágenes de batallas tan cruentas como legendarias, ritmos lentos (casi Doom Metal, por momentos), medios tiempos arrolladores sobre los cuales los músicos dibujan escenas estremecedoras. Y no faltan los punteos clásicos del Swedish Death Metal, la voz gutural, el sonido de guitarra Made in Sweden, los ritmos trepidantes y las atmósferas entre tenebrosas y bélicas. O sea, Blood Mortized siguen sonando a Blood Mortized, pero sin copiarse a sí mismos, como dije al principio. En su anterior trabajo ya se vislumbraba esa necesidad por evolucionar. En este nuevo disco lo confirmamos. Sí, mantienen la calidad y la energía intactas. La esencia sigue siendo la misma. Pero ahora hay más melodía, más emoción al lado de la furia. En pocas palabras, vale la pena confiar en estos tipos




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