domingo, 11 de julio de 2010

Informe: Death Metal Pt.2


Aquí está la segunda parte del Informe sobre el género más brutal de todos los tiempos. En la primera parte abordamos el informe tirando data de bandas grandes, consagradas. Aquí hay de todo un poco: desde clásicos que quedaron afuera, hasta grupos que deberían ser conocidos por todos. Pasen y vean.


Pestilence:
Origen: Overijssel, Holanda. 1986/1994; 2008/presente.
Inquietos. Inquietos e inconformistas. Creo que son las dos mejores palabras para definir a una banda que no sacó dos discos iguales. Empezaron haciendo Death/Thrash en la líneas del viejo Slayer, para volcarse de lleno al Death Metal en su segundo disco. Ya en su tercer trabajo, el genial “Testimony Of The Ancients”, acrecentaron su unión con el Death, pero alejándose de los parámetros más “convencionales” y metiéndose de lleno en un sub-género del Death, que por aquel entonces empezaba a dar sus primeros pasos: el Technical Death. Y con su cuarto opus se tiraron de cabeza a la fusión entre el Technical Death (aunque de Death no quedaba mucho) y el Rock Progresivo de tintes Psicodélicos. Tantos cambios estilísticos, y hasta sonoros, deslumbraron a quienes estábamos ávidos de bandas audaces e innovadoras. Pero para los fans más ortodoxos del Death Metal (un género relativamente joven por aquel entonces) tanta búsqueda, tanta experimentación, los dejó desubicados. Por eso, las ventas de los discos de Pestilence bajaron abruptamente, y en 1994, el grupo dejó de existir. Patrick Mameli (líder, cerebro del grupo y principal compositor, además de eximio guitarrista), llegó a alejarse del mundo del Metal Extremo, estilo musical que ayudó a construir, además de ser uno de los padres de la escena extrema holandesa, una escena realmente productiva e interesante. Claro, Pestilence se adelantaron a su época, tal como Atheist, Nocturnus, y todas aquellas agrupaciones que en vez de centrarse en la brutalidad, eligieron fusionar el Death con estilos más sofisticados. Pero el tiempo les dio la razón, empezaron a surgir grupos que los idolatraban, se re-editaron sus discos (una historia similar a la de Atheist), el público los revalorizó, y a la larga, Pestilence volvió. Y lo hizo lanzando un disco que está a la altura de la historia de la banda. Y claro está, Mameli se puso al frente de su criatura, demostrando que su amor por el Death renació. Menos mal, pues esa pasión los llevó a ocupar el lugar que merecen en el podio del Technical Death.

Influenciados por: Atheist, Death, Slayer, Possessed, el Rock Progresivo.
Líricas: Muerte, sufrimiento, conflictos personales.
Discografía esencial: Consuming Impulse (1989); Testimony Of The Ancients (1991).
También escuchar: Obscura: Cosmogenesis (2009); Revenant: Prophecies Of A Dying World (1991); Atheist: Elements (1993); Atrocity: Hallucinations (1990).


Cynic:
Origen: Florida, USA. 1987/1994; 2007/presente.
Hay quienes no los consideran un grupo de Death Metal. Personalmente los considero esenciales en la historia del Technical Death. Junto a Atheist, Pestilence y Nocturnus (pueden incluir a Sadus si quieren) son la banda más representativa de un estilo que apareció cuando la mayoría de los death metaleros morían por el ruido y el vértigo, y no estaban preparados para tanto refinamiento. Cynic, grupo conformado por algunos de los músicos más grossos de la movida (varios de ellos tocan en el “Human” de Death), sacudieron el avispero incursionando en terrenos que por aquellos tiempos eran casi tabú para las hordas de amantes de la pudrición. Más cerca de King Crimson que de Possessed, por dar un ejemplo rápido y claro, Cynic abandonaron los tópicos por excelencia del Death, y se enfocaron en el cosmos, la filosofía, la búsqueda interior del individuo en su existencia, y cuestiones más bien metafísicas. Y su música, complejísima, dura pero no ruidosa, era, y es, una experiencia que te remite a dichos temas. Volados y experimentales como pocos, usaron, desde un principio, sus innegables dotes instrumentales para rebelarse en contra de los moldes, pero utilizando elementos del Death Metal para darle a su obra un nivel de agresividad que jamás encontrarán en el Rock Progresivo. Y la voz, espacial, futurista, era un quiebre absoluto si la comparamos con las voces de ultratumba clásicas del género. Y como Atheist y Pestilence, tuvieron que pasar años, más de una década para que se los valorara en toda su dimensión. Hoy están de vuelta, más alejados del Death y más cercanos al Progresivo, pero con la calidad intacta. Y tal vez estén mostrándole a los nuevos grupos de Technical Death hacia donde debe ir el estilo para resistir el paso del tiempo.

Influenciados por: Atheist, Sadus, Death, el Rock Progresivo, Watchtower, Mekong Delta.
Líricas: Cosmos, filosofía, existencialismo, paz.
Discografía esencial: Focus (1993); Traced In Air (2008).
También escuchar: Intronaut: Void (2006); Anata: Under A Stone With No Inscription (2004); Pestilence: Spheres (1993); Believer: Dimensions (1993).


Dying Fetus:
Origen: Maryland, USA. 1991/presente.
Dejemos, momentáneamente, el Technical Death. Volvamos a la brutalidad, volvamos a las raíces. Esa es la palabra clave para comprender el particular estilo de Dying Fetus (¡Que buen nombre!): Raíces. Los comandados por John Gallagher bucearon en las turbulentas aguas del Death Metal más bestial, se sumergieron en los mares del Grindcore más politizado (que sería de nosotros sin Napalm Death) y el Anarko Hardcore, mezclaron todo esto, adaptando dicha mezcla a los tiempos que corren, y le metieron cosas personales, dando vida a un grupo muy, pero muy particular. Tan particular que se los considera los padres de una nueva vertiente dentro de la Música Extrema: el Slam Metal. ¿Qué es el Slam Metal? Es el viejo y querido Brutal Death, pero con mucha presencia de otros dos géneros sumamente influyentes: el Grindcore y el Hardcore. Y Dying Fetus son los verdaderos reyes en esto del Slam. Con varios años en la carretera, unos cuantos discos sobre sus espaldas (algunos verdaderamente imprescindibles), varios cambios de formación y una perseverancia inagotable, estos norteamericanos le lavaron la cara al Brutal Death con sus cambios de ritmo imprevistos (las bajadas, llamadas Deathdowns, son verdaderos mazazos en la nuca), bajando la velocidad de golpe –y mucho- para luego explotar en incontrolables Blast Beats, sobre los cuales las guitarras dibujan cuadros apocalípticos, imágenes grotescas de un mundo violentísimo, decadente. Y sí, también hay Gore. Y hay controversias ocasionadas por las letras, que son tan violentas como la música de Dying Fetus. Es que la incorrección es una moneda corriente en este grupo, que ha hecho de la agresión despiadada un estilo, un emblema. Aunque las controversias no quedan ahí, pues John Gallagher (el padre de la criatura) ha admitido en muchas entrevistas que le gusta más el Rap que algunos estilos de Metal. Y, como no, Dying Fetus ha metido algún que otra cosita del Rap en su música.
En la actualidad, son varios los grupos que siguen el sendero de Dying Fetus, y muchos de ellos graban para Relapse (cuando no). Pero Dying Fetus siguen siendo los líderes del Slam, el hijo bastardo del Brutal Death y el Hardcore más virulento, pero con mucho, muchísimo Groove. Por cierto, no son pocos los amantes del Brutal Death más ortodoxo que acusan a estas bandas (las que hacen Slam) de “contaminar” el Brutal Death con elementos ajenos al estilo. Por suerte, Dying Fetus siguen haciendo oídos sordos.

Influenciados por: Suffocation, Bolt Thrower, Napalm Death, Agnostic Front, Obituary, Discharge.
Liricas: Política, odio, ocultismo, violencia.
Discografía esencial: Killing On Adrenaline (1998); Destroy The Opposition (2000).
También escuchar: Disgorge (USA): Parallels Of Infinite Torture (2005); Putrid Pile: House Of Dementia (2009); Skinless: Trample The Weak, Hurdle The Dead (2006); Devourment: 1.3.8 (2000)


Mortician:
Origen: New York y Pennsylvania, USA. 1989/presente.
Cuerpos achicharrados. Cuerpos mutilados. Desmembramientos. Gritos. Sangre al por mayor. Vísceras y fluidos corporales emanando del interior de cuerpos destrozados. Gore y más gore. Cine de horror de la B hasta la Z. Mortician señores. Una estruendosa bola de ruido, extremadamente gutural y ruidosa. Riffs simples y directos, tocados con toda la mala leche del mundo. Entradas a medio tiempo, todo muy grave y denso. De repente explotan, la batería (programada) empieza con su repiqueteo enloquecido –y enloquecedor- y el bajo y la guitarra se transforman en una bola de ruido incandescente que te incinera por dentro, y previamente te desangró por los oídos. Esos es Mortician, un Brutal Death/Grind atronador, carente de pretensiones artísticas. La premisa es hacer quilombo, mucho quilombo. ¡Y lo hacen! Una vez, hace más de 10 años ya, un amigo, tras escuchar Mortician, me preguntó: ¿Cómo puede ser que dos tipos hagan tanto bardo? Y yo le respondí: Porque están locos, completamente locos. Y sigo pensando lo mismo, pues disco tras disco repiten la formula, una y otra vez. Y es, en definitiva, lo que buscan sus fans: que disco tras disco Will Rahmer (bajo y voz) y Roger Beaujard (guitarra y programación de batería) hagan exactamente lo mismo que vienen haciendo desde su primer trallazo inaudible. Y es también lo que hacen los dementes: repetir a lo largo de su vida la misma rutina incesantemente, sometidos a sus obsesiones, entregados al objeto de su locura. Por eso son tan queribles estos limados: porque están realmente locos, y por más que se repitan hasta el cansancio, lo hacen con convicción, con la seguridad de estar haciendo lo correcto. Y en esto, para que negarlo, Mortician están entre los mejores. Las intros a sus “temas” son cada vez más largas (las intros, fragmentos extraídos de películas de horror bien cutre, son el sello identificatorio por excelencia de Mortician) y los temas cada vez más cortos. ¿Y que importa? Aunque duren segundos, esos amasijos de sonidos graves y ensordecedores te estampan contra la pared sin piedad, y con eso te cierran la boca.
En resumen: un grupo que ya es un clásico, pero que a pesar de su condición de clásico, sigue siendo para pocos; para muy pocos.

Influenciados por: Impetigo, Incantation, Napalm Death, Necrophagia (Ohio), Repulsion, Obituary, Agathocles.
Líricas: Horror, gore, zombis, mutilaciones, muerte.
Discografía esencial: House By The Cemetary (e.p. 1995); Chainsaw Dismemberment (1999).
También escuchar: Impetigo: Horror Of The Zombies (1992); Brodequin: Instruments Of Torture (2000); Bile: The Shed (e.p. 2000); Azathon: Demo (1995).


Gorguts:
Origen: Québec, Canadá. 1989/2006.
Hay grupos que por más que editen discos majestuosos, excelentemente grabados y tocados con clase magistral, no la pegan. Hay bandas que abren puertas, muestran nuevos caminos a seguir, apuntando de esta manera a renovar un estilo, y de esa manera, ayudar a que éste se perpetúe en el tiempo. Pero el éxito les da la espalda, hagan lo que hagan. Gorguts es uno de eso grupos que no fueron tocados por la varita mágica del éxito. Si bien es cierto que comenzaron como una banda de Death Metal común y corriente, no es menos cierto que a finales de la década del ´90, los canadienses dieron un vuelco asombroso y transformaron su propuesta en algo totalmente novedoso. ¿Avant Garde Death Metal? Tal vez sea la mejor manera de definir lo que estos chiflados hicieron desde 1998, con su increíble disco “Obscura”. Nada, pero nada dentro de la escena Death metalero, se le asemejaba a lo hecho por los oriundos de Québec en dicha obra maestra. El Death Metal mutaba, sin perder su esencia, pero adoptando nuevas formas, a veces multiformes; o deformes en otras ocasiones, algo realmente raro….y excitante. La dureza y la oscuridad de antaño estaban aun ahí, tiñéndolo todo de negro, una oscuridad pesimista, jodida. Pero todo sonaba más…pantanoso, arrastrado. El Sludge, y para más datos, el costado más doloroso y traumático del Sludge (léase Crowbar, Buzzov-en) se inmiscuía entre las composiciones, y le daba un aire de decadencia que resultaba atípico dentro del Death. Y las escalas ya no eran tan tétricas, sino más bien esquizoidez. Las métricas pasaban de lo par a lo dispar en cuestión de segundos, y los ritmos se hicieron difíciles de seguir. Los muchachos estaban escuchando Jazz, y se les había pegado buena parte de lo que escuchaban. Con su siguiente joyita, “From Wisdom To Hate”, siguieron los mismos parámetros pero economizando ideas, eligiendo el momento justo para delirar, o el instante preciso para abordar caminos más “convencionales” (en estos dos discos no hay nada de convencional en realidad). La idea que fue madre de “Obscura”, había madurado, y los músicos con ella. Pero sólo llegó el reconocimiento, y llegó tarde, cuando ya se habían separado.
Sí, la vida está llena de injusticias. Pregúntenle a los Gorguts sino.

Influenciados por: Morbid Angel, Atheist, Crowbar, Sadus, Death, Jazz, Obituary.
Líricas: Muerte, misticismo, locura.
Discografía esencial: Obscura (1998); From Wisdom To Hate (2001).
También escuchar: Spawn Of Possession: Noctambulant (2005); Demilich: Nespithe (1993); Mortal Decay: Forensic (2002); Ulcerate: Everything Is Fire (2009).


Behemoth:
Origen: Gdansk, Polonia. 1991/presente.
Menos mal que estos polacos cambiaron a tiempo, pues su futuro como grupo de Black Metal era más bien nulo. Pero Nergal, el líder indiscutido de Behemoth, es un hombre inteligente, y gracias a esa inteligencia, decidió que Behemoth debía cambiar, o sería para siempre un grupito del montón. Inspirándose en los geniales Nile, y teniendo a Morbid Angel como espejo, pero sin dejar de lado el espíritu Blacker de su banda, Nergal empezó a componer música más elaborada, dinámica y ganchera. Sí, dije ganchera. Es que Behemoth posee riffs y líneas vocales que son fácilmente recordables. ¿Esto atenta contra la brutalidad del estilo? En absoluto, para nada. Estos polacos la tienen clara, por eso les resultó tan fácil encontrar una formula exitosa, que los llevó a obtener reconocimiento a nivel mundial, vender muchos discos y ganar miles y miles de fans alrededor del mundo entero. Y esto que lograron no es poca cosa si tenemos en cuenta que estamos hablando de un grupo realmente pesado, que cuando aceleran van muy rápido, y que despliegan una variedad de arreglos encomiable, pasando de lo sencillo a lo complejo con una naturalidad asombrosa. Por ahí no son tan oscuros como Nile, por citar un nombre cercano a ellos en lo estilístico, pero poseen virtudes altamente elogiables: sonido más que personal. Estilo propio, identificable a las pocas oídas. Muy buenos intérpretes. Conocimiento de causa de las temáticas que abordan (Nergal está muy metido en el ocultismo), y una notable sapiencia a la hora de utilizar partes blackers dentro del tornado death metalero que es su música. Gracias a estas cualidades, hoy Behemoth son uno de los grupos Top del estilo. Y si bien es cierto la formula del éxito ya suena un poco gastada, no es menos cierto que estos tipos se sacudieron la modorra, y se pusieron a laburar de forma incansable para obtener los estupendos resultados que obtuvieron a principios de siglo. Por eso, y por haber cambiado a tiempo, se merecen figurar entre los grandes del género. No serán parte de la elite (cualitativamente hablando, pues a nivel éxito sí lo son), pero figuran con orgullo en el segundo pelotón.

Influenciados por: Morbid Angel, Nile, Mayhem, Destruction, Malevolent Creation.
Líricas: Paganismo, Thelema, culturas ancestrales, ocultismo.
Discografía esencial: Thelema.6 (2000); Demigod (2004).
También escuchar: Zyklon: World Ov Worms (2001); Hate: Awaking The Liar (2003); Vader: The Beast (2004); Dementor: Enslave The Weak (2001).


Nocturnus:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1986/1993; 2000/2002.
¿Teclados en el Death Metal? No es habitual, seguro que no. Es mucho más natural escucharlos en el Black Metal que en el Death. Si hoy en día se piensa de esta manera, imagínense a principios de la década del ´90, cuando este sexteto apareció en escena con su pirotecnia instrumental y teniendo a un tecladista no sólo como miembro fijo, sino como instrumento fundamental en la estructura del grupo. Louis Panzer, el tecladista en cuestión, no se dedicaba a meter “colchones” con sus teclados, sino que tenía una participación esencial en las composiciones de los temas, en las estructuras de los mismos, metiendo texturas y pasajes muy extraños (para el estilo, claro está), y usando efectos sonoros de corte futurista que le daban a Nocturnus un aura cósmica que, por aquel entonces, resultaba muy, pero muy anormal. Pero esa no era la única rareza de esta singular agrupación. Mike Browning (ex- Morbid Angel), era el vocalista, además de cumplir con su rol de baterista. Si a esto le sumamos que los guitarristas metían solos de violas a cada rato, escalas a la Malmsteen por aquí y matices jazzeros por allá, más riffs volados que se transformaban en enloquecidas carreras por el diapasón, entonces tenemos un combo realmente singular. Eso sí, sin perder nunca la oscuridad que era (y es) condición elemental en este tipo de música.
Ahora bien ¿cómo le fue a Nocturnus en su momento? Más mal que bien. Tenían seguidores, los medios especializados los respetaban, y habían fichado para un buen sello (Earache). Pero eran inconstantes, pues tuvieron siempre problemas para conservar una formación estable (a pesar de que la banda no duró mucho tiempo), y por esos inconvenientes se separaron en contadas ocasiones. Siempre volvieron, pero al poco tiempo se esfumaron como si nada nuevamente. Por eso nunca lograron la trascendencia merecida, además de haber sido unos adelantados para la época. Pero hay algo que nadie puede negar: la audacia de los tipos. Si hoy es natural escuchar teclados jugando un rol preponderante en algunos grupos de música Extrema, es gracias a Nocturnus (escuchen el laburo de teclados de Emperor en el disco “Anthems To The Welkin At Dusk”), no tengan dudas al respecto.
En mayo del 2002 anunciaron la separación definitiva, pero quien sabe.

Influenciados por: Morbid Angel, Coroner, Mercyful Fate, Celtic Frost, Emerson Lake & Palmer.
Liricas: Necronomicón. Anti-Cristianismo, ciencia ficción, fantasmas.
Discografía esencial: The Key (1990); Thresholds (1992).
También escuchar: Acheron: Rites Of The Black Mass (1991); Equinox (USA): Journey Into Oblivion (2003); Disincarnate: Dreams Of The Carrion Kind (1993); Revocation: Existence Is Futile (2009).


Arkhon Infaustus:
Origen: Paris, Francia. 1997/presente.
Lo más Black dentro del Death Metal; aunque a juzgar por la violencia con que tocan estos tipos, y la omnipresente presencia de los atronadores Blast Beats, más bien diría que son los más Blackers dentro del Brutal Death. En una línea similar a la de Immolation, pero con el elemento Black haciendo notar su presencia con mayor frecuencia (en Immolation el Black es una influencia secundaria), estos satanistas acérrimos se han encargado de mantener el honor del Metal Extremo francés bien en alto. Para quienes no lo saben, Francia posee una historia bastante interesante en materia de Metal Extremo. Desde Mercyless, Massacra y Loudblast en adelante, el país galo ha sacado un buen puñado de grupos extremos a tener en cuenta. Si bien es cierto que el fuerte de ellos parece ser el Black (Pensees Nocturnes, Deathspell Omega, Hell Militia, Ad Hominem, Seth, Blut Aus Nord y otros), no es menos cierto que el Death también cuenta con algunas buenas cosas. Y Arkhon Infaustus son lo más granado de dicha cosecha, por lejos. Enrolados en el costado más satánico del Death, y altamente influenciados por el Black más blasfemo, estos dementes arremeten sin piedad contra todo y contra todos. Han hecho de la violencia un estandarte, una herramienta que utilizan para destruir y sepultar todo lo sagrado. Tanto en lo lírico, como en lo visual, y obviamente, lo musical, Arkhon Infaustus es un ataque contra los sentidos, y sobre todas las cosas, contra la moral. Y para ello se valen de argumentos que los convierten en un grupo de temer: una técnica irreprochable, muy buenos temas, discos que gozan de un gran sonido, y un vasto conocimiento del terreno en el que se mueven.
Tal vez la falta de más material editado les haya jugado en contra a la hora de alcanzar posiciones más altas dentro del mundo del Death Metal (han editado sólo 4 discos full en 13 años de trayectoria), sumado a que su propuesta es demasiado Blacker, algo que no es muy bien visto por las hordas de Death metaleros tradicionalistas. Pero más allá de estos pequeños detalles, y a mi humilde juicio, Arkhon Infaustus es uno de los grupos más excitantes que haya dado no sólo Francia, sino la Música Extrema en estos últimos años. Sobre todo si lo que buscas es violencia inusitada, excesos al por mayor y muy buenos músicos tocando música atronadora.

Influenciados por: Morbid Angel, Deicide, Mayhem, Immolation, Massacra, Incantation, Necrovore, Celtic Frost.
Líricas: Satán, drogas, perversiones, obscenidad.
Discografía esencial: Filth Catalyst (2003); Perdition Insanabilis (2004).
También escuchar: Gored: Incinerate The Vanquished (2005); Godless Rising: Battle Lords (2007); Psychobolia: Fisting You All (2008); Fallen Christ: Abduction Ritual (1996).


Kataklysm:
Origen: Québec, Canadá. 1991/presente.
Dentro de la fascinante escena extrema canadiense, Kataklysm se destacan por una cualidad que no muchos poseen: la originalidad. Gusten o no, los tipos se las han ingeniado para ser ellos mismos dentro de un estilo atestado de grupos que no tienen absolutamente nada para destacarse. Y Kataklysm tiene unos cuantos puntos a favor, los cuales utilizan con sabiduría y clase.
A saber: la forma de ejecutar los Blast Beats es realmente singular, muy personal. Es un repiqueteo a dos manos, ultra-veloz, con un laburo de doble bombo que no es tan omnipresente como en otros grupos, y por ello el estruendoso y velocísimo golpe de la caja se destaca tanto. Otra cosa que llama la atención es que la guitarra no se centra tanto en la técnica, ni en los solos a la Slayer ni nada que se le parezca. En este caso hay dos cosas que sobresalen a primera oída: los riffs brutales, una iracunda erupción de lava ardiente en forma de acordes que se suceden uno tras otro, y la utilización de las melodías, emotivas y grandilocuentes, en contrapunto con los ataques del más puro Death Metal. Claro que el laburo vocal es destacable también, pues la voz de Mauricio Iacono (bajista en los primeros años del grupo) no escatima recursos. Gritos ensordecedores al más puro estilo Black nórdico, más el clásico gruñido Death metalero, sumado a desaforadas vocalizaciones en donde no parece haber un orden, tan sólo la necesidad de escupir ira por medio de una voz gutural que se desgarra hasta el infinito.
Algunos dirán que Kataklysm encontraron la formula hace rato, y que desde ese momento no se han corrido ni un centímetro de dicha formula. Pero lo cierto es que estos tipos vienen dando vueltas hace casi dos décadas, y durante muchos años editaron discos sumamente recomendables. Y para aquellos que los acusan de ser demasiado melódicos, les aconsejo pegar una oída al material de los 90´s. En esa época los tipos eran muy, pero muy brutales.
Dato extra: gracias al extraordinario trabajo de la batería, estos canadienses han fundado un nuevo sub-género: el Northern Hyper Blast.

Influenciados por: Morbid Angel, Carcass, Iron Maiden, Deicide, Malevolent Creation, Bolt Thrower.
Líricas: Misticismo, abstracciones, guerra, historia.
Discografía esencial: Victims Of This Fallen World (1998); The Prophecy (stigmata of the immaculate) (2000); Shadows & Dust (2002).
También escuchar: Ex Deo: Romulus (2009); Pessimist: Blood For The Gods (1999); Martyr (can): Extracting The Core-Live (2001); Kronos: Colosal Titan Strife (2004).


Hate Eternal:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1997/presente.
Y de Tampa siguen saliendo grupos brutales. No hay nada que hacer, es la Meca del Death Metal. Claro que en este caso, si bien es cierto se trata de un grupo no muy antiguo dentro de la escena, la mayoría de los músicos que lo conforman (además de los sesionistas y ex- integrantes de bandas del palo) sí que tienen una historia dentro de dicha escena. Empecemos por Eric Rutan, líder absoluto, compositor, guitarrista, vocalista, productor y vaya a saber cuantos ítems más. Rutan fue integrante de Ripping Corpse, banda de culto de principios de los 90´s, y a su vez uno de los grupos más bestiales que parió aquella movida primigenia. Además, tocó en Morbid Angel durante unos cuantos años, y produjo a Krisiun, Cannibal Corpse y Premonitions Of War. Y por las filas de esta banda pasaron Doug Cerrito (excelso guitarrista ex Suffocation), Alex Webster (sí, el bajista de Cannibal Corpse) y bateristas como Tim Yeung (Vital Remains, Decrepit Birth), Derek Roddy (Nile, Malevolent Creation, Today Is The Day) y Reno Killerich (Dimmu Borgir, Exmortem, Vile). Con estos nombres creo que queda bastante en claro cual es la línea musical de Hate Eternal: Brutal Death ultra-técnico, velocísimo, muy bien producido y con influencias de Morbid Angel, entre otras. El sonido grave y pantanoso de Tampa está presente en todas sus obras, aunque adaptado a los tiempos que corren. Pero es más que evidente que Rutan ama aquellos tiempos, ama los Morrisound Studios y en general, todo el Death Metal americano de finales de los 80´s y principios de los 90´s. Aunque, como ya dije, poniendo mucho énfasis en los Blast Bleats incansables y la bestialidad constante. Para muchos, el hecho de que haya pocas variantes en la música de Hate Eternal es un punto en contra, pues rara vez bajan de revoluciones. Pero la calidad de los interpretes es tal, que dicho “defecto” queda en segundo plano (vamos, que hay bandas muchos más monótonas y que son consideradas de culto a pesar de ser mediocres).
Cabe acotar que en 2006 Hate Eternal perdió a uno de sus miembros estables: Jared Anderson, bajista y compañero de Rutan durante casi toda la trayectoria de Hate Eternal. Eso si, la banda no se detuvo, y si bien no se caracterizan por ser muy prolíficos, siguen editando discos plagados de temas, que más que temas, son estampidas que no dejan nada en pie.

Influenciados por: Morbid Angel, Ripping Corpse, Suffocation, Malevolent Creation.
Líricas: Ocultismo, ancianidad, dominación.
Discografía esencial: Conquering The Throne (1999); I, Monarch (2005).
También escuchar: Ripping Corpse: Dreaming With The Dead (1991); Infected Disarray: Disseminating Obscenity (2009); Act Of Gods: Stench Of Centuries (2004); Hour Of Penance: The Vile Conception (2008).


Bolt Thrower:
Origen: Coventry, Inglaterra. 1986/presente.
Si hay un grupo de Death Metal por el cual tengo un cariño especial, ese grupo es Bolt Thrower. Su estilo, absolutamente distinto al de todos los grupos del estilo; su sonido, tan familiar y personal a la vez; las temáticas que abordan, y la forman en que encaran dichos temas; el hecho de haber sido uno de los primeros (o tal vez es primero) grupos de Death en contar con una mujer como integrante estable de la formación (me viene a la mente Nuclear Death, pero Bolt Thrower son anteriores); las carátulas de los discos, a mitad de camino entre el Hardcore Uk ´82 y los juegos de rol. Todo en Bolt Thrower me resulta entrañable. Por no hablar de su condición de pioneros en esto de meterle Groove al Death Metal, además de que en sus primeros trabajos flirteaban con el Grindcore, sin llegar a ser un grupo de Grindcore. Claro, la razón de este coqueteo con el Grind está en que estos ingleses tienen sus raíces en el Crust Punk británico, ese de voces aguardentosas y guitarras saturadas. Pero para lograr ese estilo tan propio, los ingleses incorporaron –con el paso del tiempo- otro ingrediente más, el cual sirvió para acentuar la densidad y el Groove: el Doom. Y así, fusionando elementos de otros sub-géneros, pero manteniendo intacta la esencia del grupo, Bolt Thrower fue creando su manera de hacer Death Metal. De hecho, han llegado a crear una seguidilla de canciones basadas en el mismo riff y el mismo ritmo; como si en cada disco hubiera una continuación de aquel tema que apareció en “War Master” (1991, uno de los puntos más altos de una discografía que no tiene desperdicio) y del cual no voy a dar ningún dato. Mejor pónganse a escuchar los discos de estos maestros y descubran ustedes mismos de que hablo. Yo, mientras tanto, me deleito escuchándolos una vez más-
Dato extra: el nombre de la banda está tomado de un juego de rol.

Influenciados por: Doom! (la banda), Venom, Amebix, Discharge, Celtic Frost, Possessed, el Doom Metal, Slayer.
Líricas: Guerra, caos, el ser humano.
Discografía esencial: Realm Of Chaos (1989);…For Victory (1994).
También escuchar: Audio Kollaps: Panzer (2008); Napalm Death: Harmony Corruption (1990); Energetic Krusher: Path To Oblivion (1989); Mortification: Scrolls Of The Megilloth (1992).


Opeth:
Origen: Estocolmo, Suecia. 1990/presente.
Si hay un grupo que está en las antípodas de Bolt Thrower, ese grupo es Opeth. Mientras los británicos tienen sus raíces en el Crust, los suecos las tienen, indudablemente, en el Rock Progresivo de los 70´s. De hecho, no recuerdo haber escuchado un grupo de Death Metal (ya se que hoy es difícil meterlos en esa categoría, pero fueron un muy buen grupo de Death) tan metido con aquella histórica movida artística. Algunos se atreven a decir que Opeth son los Dream Theater del Death, o del Metal Extremo. No coincido en absoluto, pues mientras aquellos tienden a perderse en el exhibicionismo instrumental, Opeth, virtuosos al igual que Dream Theater, ponen más atención en el tratamiento de la canción, en las estructuras y climas. Hacen uso (y abuso a veces) de sus dotes técnicas, pero siempre en beneficio de la música. El responsable de esta virtud es el señor Mikael Åkerfeldt, un muchacho tan inquieto como inteligente, capaz de tomar cosas de estilos tan disímiles como el Death sueco, el Rock Progresivo, el Doom onda Katatonia, la Psicodelia y el Folk Escandinavo, meterlos en una licuadora y obtener como resultado algo completamente original, y que por sobre todas las cosas, no suena traído de los pelos. Algunos podrán objetar que Opeth pueden resultar un poco fríos (sobre todo en vivo, pues los músicos no hacen nada de show; sólo tocan), pretenciosos y demás cosas. Se puede criticar que a veces sus temas pueden resultar algo extensos, y que en ocasiones esa extensión es innecesaria. Pero los tipos, inmediatamente, te cierran la boca con obras complejas, bellas y cautivantes, donde la brutalidad (medida) y la sofisticación se dan la mano en pos de conseguir un producto de altísimo vuelo.
No son muchos los grupos Extremos que se pueden jactar de tales virtudes. Opeth son una de esas pocas agrupaciones, y más que orgullosos deben sentirse.

Influenciados por: King Crimson, Iron Maiden, el Death sueco, Carcass, Pestilence, Pink Floyd, Edge Of Sanity.
Líricas: Relaciones humanas, depresión, muerte, la naturaleza.
Discografía esencial: My Arms, Your Hearse (1998); Still Life (1999); Blackwater Park (2001).
También escuchar: Edge Of Sanity: Purgatory Afterglow (1994); Council Of The Fallen: Deciphering The Soul (2004); Quo Vadis (canadá): Defiant Imagination (2004); Septicflesh: Ophidian Wheel (1997).


Gorefest:
Origen: Goes, Holanda. 1989/1998; 2005/presente.
Holanda tiene una rica historia en esto del Metal Extremo. Ya sea en el Death Metal (Sinister, Asphyx, Pestilence, Gorefest, God Dethroned, Prostitute Disfigurement, etc), el Grindcore (Last Days Of Humanity, Inhumate a la cabeza), y el Doom (el primer The Gathering, y principalmente Officium Triste, una de las mejores bandas de Doom que escuché en mi vida), el país de los tulipanes a aportado grupos de calidad. Bueno, no así en el Black. Pero ahora estamos hablando de Death Metal. Y si hablamos de Death, no podemos obviar a Gorefest, el primer grupo de Death en editar un disco en vivo, y una de las agrupaciones pioneras en esto del Death & Roll. Arrancaron haciendo un Death tradicional, sin abusar de los Blast Beats (aunque cuando los utilizan, te decapitan), pero con mucha garra y buenas ideas. Fue dentro de esa línea que obtuvieron sus mejores logros (algunos de esos discos son estupendos), además de ganarse una legión de fans alrededor del mundo y meter algún que otro video en MTV (en el Headbangers Ball, claro está). Con argumentos sencillos, pero muy bien puestos en practica, y poniendo énfasis en el gancho (algo poco habitual en el género), los tipos crecieron en pocos años de tal manera, que parecían no tener techo. No deslumbraban, pero sus tres primeros discos tienen tanta onda, y transmiten tanta sinceridad, que resulta imposible no engancharse con ellos. Hasta el día de hoy, aquellas 3 placas siguen sonando frescas, vigentes. Pero en el año 1996 editan “Soul Survivor”, en donde sólo queda la voz gutural de Jan-Chris De Koeijer (además bajista del grupo) como punto de contacto con el Death. Lo demás era, lisa y llanamente, Hard Rock; o en todo caso, Death & Roll. Nadie niega su condición de pioneros en ese terreno –sí, Entombed lo hicieron antes, ya lo sé-, pero resulta que la jugada fue demasiado arriesgada y muchos fans les dieron las espaldas. Luego vendría “Chapter 13”, menos Hard Rocker, más influenciado por Motörhead, pero la cosa ya no era igual. Separación, ostracismo, y a seguir escuchando los primeros 3 discos. Pero resulta que los tipos decidieron volver, y lo hicieron volviendo a las raíces. Los resultados han sido buenos hasta ahora; y ojala sigan así. Mientras tanto, yo sigo considerando a sus primeros trabajos como de escucha obligatoria para cualquier amante del Death crudo y directo.

Influenciados por: Possessed, Motörhead, Celtic Frost, Deep Purple, Obituary, Devastation.
Líricas: Problemas sociales, muerte, locura.
Discografía esencial: Mindloss (1991); False (1992); Erase (1994).
También escuchar: Carcass: SwanSong (1996); Cancer: Death Shall Rise (1991); Pestilence: Malleus Maleficarum (1988); Devastation: Signs Of Life (1989).


Sinister:
Origen: Schiedam, Holanda. 1986/2003; 2005/presente.
Perseverancia sea tu nombre. A estos holandeses los tenía en carpeta para el primer informe que hice sobre Death Metal, pero por alguna razón irracional, se me traspapelaron. Grave error el mío pues, dentro de la prolífica escena Extrema holandesa, Sinister son uno de los grupos más representativos y longevos. Y no sólo eso: son uno de los combos más fieles al Death Metal, pues jamás se alejaron del estilo. Miren a Pestilence: con “Spheres” se alejaron casi por completo del Death para hacer Rock Progresivo con tintes extremos. Gorefest, en la segunda mitad de los 90´s, prácticamente se convirtieron en un grupo de Hard Rock. Asphyx coqueteando con el Doom y el Gothic. De aquella primera camada, sólo Sinister se han mantenido fieles al más tradicional Death Metal. Esto es: pudrición, sonido atronador, bases estridentes y veloces con bajadas de velocidad abrupta ideales para quebrar cuellos. Guitarras asesinas, sin mucho alarde técnico pero con buenas ideas y una energía devastadora. Voz gutural al frente y bajo saturado pero bien tocado. O sea, puro y jodido Death Metal. Y gracias a esa fidelidad al estilo, a los moldes de un género que abrazaron con orgullo allá por 1986, los fans del Death les son leales a estos holandeses liderados por Aad Kloosterwaard (baterista original del grupo, y desde su regreso en 2005, en su nuevo rol de vocalista). Por eso, tras su disolución en 2003, tras editar los 2 discos más flojos de su carrera (cuyo mayor atractivo es escuchar a Rachel, la mujer de Aad, vociferando con voz gutural), desde distintas partes del mundo Aad empezó a recibir mails y cartas de cientos, o miles de amantes del Death, y de lo Extremo en general, pidiendo por el regreso de esta ya legendaria banda. Y Sinister volvió, y claro está, lo hicieron sin moverse un centímetro de lo que mejor saben hacer: Death Metal. Esta vez volvieron para encarar su propuesta con una visión más épica de su arte, más elaborada y no tan directa como la que llevaban adelante en aquellos inolvidables discos de los 90´s. ¿Importa si cambiaron un poco o no? A mí al menos no me importa. En definitiva, Sinister siguen siendo Sinister. Y Sinister son y hacen Death Metal, pues eso es lo que son, eso es lo que hacen. Por eso, y por haber grabado algunos discos fantásticos, se merecen el reconocimiento de toda la comunidad Extrema.

Influenciados por: Possessed, Slayer, Celtic Frost, Autopsy, Bolt Thrower, Master.
Líricas: Ocultismo, muerte, satanismo.
Discografía esencial: Cross The Styx (1992); Aggressive Measures (1998).
También escuchar: Houwitser: Rage Inside The Womb (2002); Severe Torture: Fall Of The Despise (2005); Krabathor: Orthodox (1998); Num Skull: Ritually Abused (1988).


Decapitated:
Origen: Krosno, Polonia. 1996/presente.
Polonia viene dando bandas de alto nivel dentro de lo que es la Música Extrema. Grindcore, Black y Death son estilos que los polacos han demostrado manejar muy, pero muy bien. Grupos para citar sobran, pero como Decapitated ninguno. ¡Tremenda banda amigos, tremenda banda!. Lo tienen todo: brutalidad aplastante, riffs inolvidables (por favor, escuchen “Spheres Of Madness”. ¡Que Riff! ¡Que temazo!), bases intrincadas y demoledoras (que es paz descanses Vitek), ejecutadas por un baterista fuera de serie y un bajista tan contundente como exquisito, y una voz grave, gutural y aguerrida, pero que no escatima recursos con tal de acrecentar los climas apocalípticos que imperan en gran parte del material de estos genios. Lo mejor es que no son de esas bandas que te entran a primera oída. Decapitated, como todos los grandes grupos, se disfrutan más y más a medida que los vas escuchando y descubriendo. Tienen tantas variantes, tanto buen gusto (sí, se puede hacer Death y tener buen gusto) y son tan poderosos, que apreciarlos en toda su dimensión en pocas oídas, es casi imposible. Es que la música de Decapitated tiene matices de sobra, y disco a disco han ido exponiendo esa abundancia de ideas con clase magistral, sin que esta clase juegue en detrimento de la violencia devastadora que se desprende de todas y cada una de sus joyas. Encima son jodidamente complejos, pero su música no es difícil de disfrutar. Es decir, sus temas son elaborados, trabajados de manera obsesiva para que no resulten demasiado complicados, pero que tampoco le resulten de fácil digestión el oyente. O sea, apreciarlos no es cosa de una sola escucha, como dije más arriba. Eso sí, una vez que les agarrás el gustito, no los soltás más.
¿Hace falta que diga que Decapitated me enloquece?

Influenciados por: Slayer, Morbid Angel, Suffocation, Megadeth, Deicide.
Líricas: Nihilismo, maldad, misantropía.
Discografía esencial: Winds Of Creation (2000); Nihility (2002); The Negation (2004).
También escuchar: Yattering: Genocide (2003); Aborted: Engineering The Dead (2001); Waco Jesus: Sex, Drugs & Death Metal (2009); Abysmal Torment: Epoch of Methodic Carnage (2006).


Sepultura:
Origen: Belo Horizonte, Brasil. 1984/presente.
No podían quedar fuera de este informe. Sepultura fueron una de las primeras bandas de Death Metal, o de Death/Thrash si prefieren; la cuestión es que son fundamentales en la historia del género. No sólo estuvieron a la cabeza de la virulenta explosión de Metal Extremo que se dio en Brasil a mediados de los 80´s, junto a bestias como Sarcófago, Vulcano, Holocausto y otros verdaderos animales, sino que surgieron a la par de glorias del estilo como Possessed, Death, los primeros Dark Angel y la avanzada teutona (Sodom/Kreator/Destruction). Influyentes como pocos, los liderados por los hermanos Cavalera hicieron historia, demostrando que en Sudamérica también se hacía Metal Extremo, y del mejor. Por algo bandas enormes como Napalm Death y Mayhem los homenajean. Por algo grupos como The Crown, Sacramentum, Children of Bodom y Lord Belial han versionado clásicos de estos verdaderos adelantados. Señores, Sepultura merecen ocupar un lugar en el Olimpo de la Música Extrema (no importa si es Thrash, Death, Black o lo que sea) por varios motivos:
1- fueron uno de los primeros grupos a nivel mundial en usar voces realmente podridas
2- llevaron lo hecho por grupos como Slayer, Hellhammer y Venom a un nuevo nivel de pudrición sonora, y en sus principios, las letras eran realmente oscuras. Infantiles, pero oscuras.
3- Cuando apretaban el acelerador te pasaban por arriba sin asco, como debe ser y hacer toda buena banda de Música Extrema
4- La historia del Metal Extremo en Sudamérica no sería lo que es de no ser por ellos.
No hace falta dar más argumentos, Sepultura son enormes y listo.

Influenciados por: Slayer, Venom, Hellhammer, Terveet Kädet, Metallica.
Líricas: Satanismo, el Mal, política.
Discografía esencial: Schizophrenia (1987); Beneath The Remains (1989).
También escuchar: Dorsal Atlantica: Dividir & Conquistar (1988); Holocausto (brasil): Campo de Exterminio (1987); Sextrash: Sexual Carnage (1990); Pentagram (chile): Idem (2000).


Krisiun:
Origen: Rio Grande Do Sul, Brasil. 1990/presente.
Los brasileros siempre tuvieron una forma muy particular de hacer Música Extrema. Suenan a grupos yankis y europeos, pero a la vez no suenan parecidos a ninguna escena en particular. Sepultura, Sarcófago, Holocausto, Dorsal Atlántica y Vulcano son emblemas del Metal Extremo brasilero, y como si fuera poco, han sido influencias de grupos norteamericanos y europeos. La razón está en el sonido y la forma de manejar los blast Beats, entre otros ingredientes. Dentro del Brutal Death, estilo que en Brasil cuenta con muchos adeptos y practicantes, Krisiun es la banda que mejor define el sonido Brasilero Extremo. El repiqueteo de la caja, una incesante destrucción sonora que no da respiro, con una caja que te taladra el cerebro a base de golpes híper-veloces, es sostenido por un manejo del doble bombo que, lisa y llanamente, te revienta. No hay respiros, no hay pausas, el doble bombo es omnipresente. Pero en el caso de Krisiun, aporta variantes algo inusuales al estilo. Si bien Max Kolesne no es lo que llamaríamos un virtuoso, posee la capacidad necesaria como para meter –en cuenta gotas, pero muy bien dosificados- elementos de las músicas brasileras; más exactamente, ritmos oriundos de ese país. Sobre ese Blast Beat que parece no tener final (muchachos, una variantes cada tanto ayudaría a que la propuesta sea aun más interesante), Moyses (guitarra) y Alex (bajo y voz) descargan un ruido atronador, digno heredero de Deicide y Morbid Angel. Un Brutal Death orgánico, alejado de los coqueteos con las súper producciones que acostumbran varios grupos del estilo. Es decir, en Krisiun es muy raro que encuentres voces procesadas o retocadas para realzar la pudrición. Es atípico en ellos la utilización de efectos sonoros, no importa cual sea el propósito del uso de los mismos. Lo de Krisiun es más directo y sencillo: tocar Brutal Death a las chapas y sin concesiones. Pueden resultar algo monótonos, seguro que si. Pero son aplastantes y además, algo a tener en cuenta, son hoy el emblema de una escena genial, adelantadísima al resto de los países americanos (obviemos a USA, Canadá y México).
Dato extra: el trío está integrado por hermanos, aunque Alex Camargo use el apellido de su madre.

Influenciados por: Holocausto (brasil), Deicide, Immolation, Morbid Angel, Sodom, Slayer, Venom.
Líricas: Satanismo, anti-cristianismo, oscuridad.
Discografía esencial: Apocalyptic Revelation (1998); Conquerors Of Armageddon (2000).
También escuchar: Deicide: Once Upon The Cross (1995); Fornication (brasil): Descendants Of The Degenerated Race (2003); Laconist: Adveniat Infernus e.p. (2009); Rebaelliun: Annihilation (2001).


The Berzerker:
Origen: Melbourne, Australia. 1995/presente.
Un mundo post-apocalíptico. Un mundo en ruinas y un futuro para nada esperanzador luego de semejante catástrofe. El mundo dominado por gobernantes incapacitados para tal función. La Ciencia en manos de tipos absolutamente chiflados. Experimentos genéticos que horrorizarían al mismísimo Mengele. Las Neurociencias destruyendo todo resabio de espiritualidad y/o creencias contrarias a los paradigmas científicos. Como banda sonora de esta locura, una cruza entre Morbid Angel y Carcass, ensuciada con sonidos industriales retorcidísimos que llevan la sensación de locura a niveles insospechados. Samplers y baterías inhumanas. Riffs oscurísimos pero gancheros (¿Cuántos poseen esa virtud? La de crear algo que te haga cagar en las patas y encima te enganche). Voces de otro planeta, vociferando acerca de un mundo jodido, hecho mierda. Un bajo que se lleva todo por delante y que sirve de apoyo para los enfermizos riffs y las demoledoras bases de batería. Intensidad, mucha intensidad. La sensación de opresión se apodera del oyente, pero no dan ganas de huir, dan ganas de seguir escuchando más y más. The Berzerker es adictivo. Death Metal Industrial, hecho con altura, odio y ganas de mandar todo al carajo. Encima los tipos tienen una imagen retorcida. Esas máscaras de látex pueden resultar graciosas cuando las vez por primera vez. Pero cuando las enmarcas dentro del contexto de la banda en general, te das cuenta que de graciosas tienen poco. En todo caso, el término exacto sería GROTESCAS. Si la ves desde ese ángulo, entonces todo cierra. Música densa, poderosa (muy) y atrapante. Claustrofóbica si se quiere, pero llena de matices inquietantes que le dan un toque cinematográfico a la música de estos australianos (escena que ha parido bandas realmente duras. Muy duras). El componente industrial ayuda muchísimo a crear esas atmósferas perturbadoras. Aunque lo más importante aquí es la sucesión de acordes, la elección de los mismos. Las armonías, los ritmos, las notas puestas en el lugar exacto para crear esa sensación de estar ante algo muy pero muy negro; todo está muy buen pensado, todo está muy puesto. Y sin perder el feeling. Por eso The Berzerker se encuentran entre los mejores del género. Por eso, desde hace unos cuantos años, figuran entre mis favoritos: porque te patean el culo, te alteran el estado anímico, te arrastran hacia su mundo, un mundo no muy lejano y aterrador. ¿Cuántos pueden provocar esas sensaciones en el oyente? No muchos, y The Berzerker pertenecen a la lista de iluminados.

Influenciados por: Morbid Angel, Carcass, Ministry, Death, Pitchshifter, Fear Factory.
Líricas: Misantropía, odio, errores científicos, patologías.
Discografía esencial: World Of Lies (2005); Animosity (2007).
También escuchar: The Amenta: nOn (2008); Daath: The Concealers (2009); Cattle Decapitation: The Harvest Floor (2009); Fear Factory: Souls Of A New Machine (1992).


Origin:
Origen: Topeka, Kansas, USA. 1997/presente.
La escena de Topeka no es muy grande. De hecho, es una de las más pequeñas de todas las que conforman el vasto mundo del under Extremo norteamericano. Pero con exponentes así, la verdad es que no necesitan muchas bandas más. Pero hagamos un poco de historia, de paso nos introducimos en el mundo de una de las mejores agrupaciones que ha dado el Death Metal en la última década.
En julio del 1997, Paul Ryan (guitarra y voz) y Jeremy Turner (guitarra, otrora reemplazante de Jack Owen en Cannibal Corpse, y actualmente en Unmerciful, el otro buen grupo de Topeka) empezaron a dialogar con la idea de formar un grupo de Death Metal que conjugara las siguientes cualidades: brutalidad implacable, velocidad inhumana, precisión más inhumana aun, un alto nivel compositivo, y por sobre todas las cosas, que la banda, en su totalidad, tuviera la capacidad de crear y transmitir climas enfermizos y asfixiantes. Se pusieron a convocar músicos (no vayan a creer que se presentaron muchos para ocupar los puestos vacantes) y, poco a poco, le empezaron a dar forma a esta excitante agrupación. Con la inclusión de Mark Manning en voz (ahora en Unmerciful), un tipo con un registro monstruoso, Origin encontró algo con lo cual sobresalir del resto de los grupos Death metaleros: el triple ataque vocal. Manning pasando de la voz gutural a los alaridos (dignos de un poseído), y a estos sumándose los gritos demenciales de Ryan. Pero los muchachos tenían, y tienen, mucho más para dar. Para empezar, el riffeo es demoledor, tocado a una velocidad que hace dudar si se trata de seres humanos o no. La precisión y ferocidad del ataque de las guitarras es realmente increíble. Ni hablar de la creatividad que exponen los tipos, dando vida a riffs memorables y endemoniados, como si estuvieran marcando el camino a seguir dentro del Death. El laburo de la batería te deja la mandíbula por el piso. Más allá de quien esté ocupando el puesto de baterista (Origin ya van por su tercer batero), la labor del baterista es aplastante. No se si tocarán con triggers o no, pero los bateristas que han pasado por las filas de este combo son repugnantemente buenos. El bajo es el instrumento menos notorio, pero esencial también. Una muralla grave, sólida y poderosa que se banca todo el caos que generan estos enfermos disco tras disco.
Creo que la mejor definición para lo que hacen Origin es esta: un grupo de esquizoparanoides, muy dotados como instrumentistas, y poseedores de una creatividad que asusta, tocando Death Metal brutal y sorprendente. Yo los veo como una de las grandes bandas de la actualidad. Por eso no me harto de recomendarlos a viva voz. Como dije antes, el futuro del Death está en grupos como este.

Influenciados por: Suffocation, Cannibal Corpse, Cryptopsy, Gorguts.
Líricas: Misantropía, muerte, caos, locura.
Discografía esencial: Informis Infinitas Inhumanitas (2002); Antithesis (2008).
También esucuchar: Prostitute Disfigurement: Deeds of Derangement (2003); Pathology: Surgically Hacked (2006); Unmerciful: Unmercifully Beaten (2006); Decrepit Birth: Dimishing Between Two Worlds (2008).

3 comentarios:

Sergio dijo...

Tremendo. Lo he disfrutado mucho.
A ver si te animas para un segundo informe de Black Metal.
Un saludo!

Manel dijo...

En eso estoy Sergio. Apenas lo termine lo posteo
Un abrazo

Mentes Podridas dijo...

excelente ... el primero quedo muy bueno ... ahora a leer la segunda parte. saludos