domingo, 11 de abril de 2010

Informe: Death Metal Pt.1

Rodrigao y yo amamos el Death Metal, eso está claro. Personalmente, mi acercamiento al género se produjo en 1987, cuando "Seven Churches" de Possessed llegó a mis manos. A partir de ahí, fui siguiendo la evolución del género sin perderle pisada, y claro está, me convertí en fanático del Death Metal. Por eso re-escribí este informe, pues vivo buceando en las pantanosas aguas del género más brutal que jamás haya existido: el Death Metal. Ojalá lo disfruten.



Slayer:
Origen: Orange County, USA. 1982/presente.
¿Quién puede ser tan necio como para negar que Slayer fue una de las primeras bandas de Death Metal? Con dos de sus clásicos, “Hell Awaits” y el colosal “Reign In Blood”, sentaron las bases del género y escribieron un catálogo de riffs, bases y yeites que luego serían usados hasta el hartazgo por todas y cada una de las bandas de Death Metal que existen, existieron y existirán. No hay grupo de Death en el planeta que no haya tomado algo de la etapa Death Metal de Slayer. Los riffs, sanguinarios y violentos hasta decir basta, son la inspiración de casi todos los violeros que tocan Death. Los solos, esos punteos que parecen grietas abriéndose en el piso, del cual emerge lava hirviendo (como si el infierno apareciera bajo nuestros pies), son la marca registrada no sólo de Slayer: es la marca registrada de la mayoría de los solos que se hayan escuchado en la historia del estilo. El bajo de Araya, casi inaudible, es también una fuente de la cual han bebido muchos bajistas del palo. Tras él, los bajos enterrados en la mezcla son una constante en bandas extremas, ya sea de Death, Black o Grind. Y Lombardo ¿hace falta decir algo de esa bestia sobrehumana? ¿Hace falta acotar algo más a la labor de un tipo que llevó la velocidad del Thrash a un nuevo nivel de violencia? (dije violencia, no dije velocidad). Desde los Blast Beats hasta esos medio tiempos rompe nucas (imitados por cientos de grupos, entre ellos Cannibal Corpse, Malevolent Creation, Suffocation, Incantation, entre otros), pasando por bases lentas y arrastradas, presagio del caos por estallar. Todo lo que él tocó, y toca aun, han servido para fundar una escuela dentro del Metal Extremo.
Señores, se trata de Slayer. ¿Se imaginan lo que sería el Death Metal de no haber existido esta banda? Yo no, es imposible hacerlo.

Influencias: Venom, Mercyful Fate, Judas Priest, The Exploited, D.R.I., Black Sabbath.
Líricas: Anticristianismo, muerte, guerra, satanismo (esto último en los principios de su carrera).
Discografía esencial: Hell Awaits (1986); Reign In Blood (1987).
También escuchar: Demolition Hammer: Timebomb (1994); Sacrifice (can): Torment In Fire (1985); Deathchain: Deadmeat Disciples (2003); Slaughter (can): Strappado (1986).


Possessed:
Origen: San Francisco, USA. 1983/1987; 1992/1993; 2007/presente.
Si es imposible imaginar lo que hubiera sido del Death sin Slayer, entonces es imposible imaginar la existencia del género sin Possessed. Pioneros hasta la médula, no sólo sentaron las bases sonoras y líricas del género (el costado más satánico del género, aclaremos), sino que inventaron el termino. Si bien es cierto que la diferencia entre Thrash y Death fue explicada por un crítico (“Mientras Metallica se demora un tema entero para matar un solo tipo, Slayer mató 3 millones en una estrofa cualquiera de un tema cualquiera”), la verdad es que Possessed fueron quienes lo definieron, más allá de lo que diga la crítica.
Con netas raíces Blackers, sobre todo en la imaginería satánica que usaban, pero usando el machaque Thrasher de manera incesante, Lalonde y cia. supieron darle una vuelta de tuerca a sus influencias y crearon un estilo 100% personal. Las violas, de lo más crudo que jamás se haya escuchado, se trenzaban en un carnicería sonora, de la cual salpicaban sangre y volaban pedazos de carne al por mayor. Palancazos, escalas infernales y disonantes, riffs oscuros y demoledores y muchísimo machaque enloquecido. Una batería que no sabía de sutilezas ni arreglos complejos, pero que metía caña y más caña. Y la voz de Becerra, el tipo que le enseñó al mundo entero como se debe cantar en el Death. Las voces podridas ya existían, pero hasta su aparición, nadie había gritado de manera tan gutural, tan retorcida y agonizante. Un rugido que te pone la piel de gallina, además de ser la voz que todas, pero absolutamente todas la bandas de Death utilizaron a lo largo de la historia del estilo.
Tras dos discos y un e.p. Possessed se separó, para regresar en 1992, con Mike Torrao (guitarra) como único miembro original. Con Becerra en silla de ruedas (fue baleado por dos junkies en un asalto), Lalonde en Primus y Mike Sus (batería) en Desecration, Possessed no tuvo fortuna en su regreso y un año después, tras varios cambios de formación, Possessed volvió a separarse. Pero con el Death Metal recuperando el lugar que perdió en la segunda mitad de los 90´s, y la adoración que varios de los grupos de Black y Death profesan por esta banda, Possessed regresó. Tras un disco tributo (muy merecido homenaje), Becerra junto a los integrantes de Sadistic Intent (grupo muy influenciado por Possessed), revivió a la bestia, la cual sigue viva hasta el día de hoy. Y, como no, están obteniendo el reconocimiento que tanto merecen,
Por si esto fuera poco, grabaron “Seven Churches”, EL DISCO de Death Metal, el cual, como si no fuera suficiente con grabar semejante obra inmortal, cierra con el tema “Death Metal”; sí, el tema que le dio nombre al género más brutal de todos los tiempos.
No se puede agregar mucho más, Possessed no necesita de muchas palabras. Su historia los pone más allá de la retórica.

Influenciados por: Venom, Motörhead, Hellhammer, Slayer, Exodus.
Líricas: Satanismo, horror, muerte.
Discografía esencial: Seven Churches (1985); Beyond The Gates (1986).
También escuchar: Deceased: Fearless Undead Machine (1997); Death: Leprosy (1988); Transmetal: El Infierno de Dante (1993); Toxodeth: Phantasm (1988).


Death:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1984/2001
Acá el Death empieza ya como género en sí mismo. Slayer y Possessed pusieron los cimientos, y le dieron un nombre, una identidad al Death. Pero “Evil Chuck” y los suyos dieron la señal de partida para el nacimiento de un movimiento musical que destrozó (y destroza) todo a su paso. Y no sólo eso, hay un dato que nadie puede pasar por alto: eran de Tampa, Florida. El que no conoce lo que es el Death, seguramente no dará importancia a esto, pero quienes seguimos al género desde sus principios tenemos un cariño muy especial por esa ciudad. Es que en Tampa nació el Death como movimiento, y de ahí se expandió como una enfermedad incurable hacia el resto del globo terráqueo. De Tampa surgió el mejor Death Metal de todos los tiempos. Para ya habrá tiempo y espacio para eso. Ahora, vamos a concentrarnos en Death, la banda.
Empezaron recorriendo el camino que abrió Possessed, pero lejos de la temática satánica de los oriundos de la Bay Area. Brutales, directos y macabros, Schuldiner y sus compañeros de turno arrasaban todo, como si su música fuera la más fiel representación de un huracán. Pero Chuck no se iba a quedar con la enorme demostración de fiereza de sus dos primeros trabajos. En su tercer disco Chuck llamó al talentoso James Murphy para formar dupla guitarrera, y la cosa se empezó a poner más compleja. Y ya con “Human” (fantástico cuarto trabajo) la música de los de Tampa ganó en sofisticación a la par del enorme crecimiento instrumental de cada uno de los músicos que pasaban por las filas del grupo. Y claro, Schuldiner comandando semejante cambio con una soltura encomiable, seguro de que cada nuevo disco del grupo sería más y más elaborado, hasta alejarse por completo del formato Death Metal clásico. Así, entrados los 90´s, Death era ya una institución, y su obra poseía condimentos tan variados que era casi imposible considerarlos una simple grupo de Death. Desde la música Progresiva, hasta el Thrash más complejo (a la Mekong Delta, por ejemplo), pasando por intrincados pasajes jazzeros y experimentales, Death llevó su música por nuevos terrenos y salió airoso siempre. Inclusive las letras dieron un vuelco rotundo, dejando de lado el Gore y la onda Cine de Horror, para meterse en la filosofía, las cuestiones existenciales y delirios cósmicos.
Lamentablemente, semejante grupo no duró mucho. En 2001, su líder y mentor, Chuck Schuldiner falleció, y con él, murió Death. Irónico, pero cierto.
Hoy seguimos gozando de la obra de Death, creaciones del único integrante fijo que tuvo aquella banda que comenzó bajo el nombre de Mantas, y por la cual pasaron músicos de Autopsy, Vital Remains, Cynic, Repulsión, King Diamond, Acheron, Massacre y otros más. Sí, Chuck siempre se rodeó de grandes músicos, y así son los resultados que obtuvo.

Influenciados por: Slayer, Venom, Possessed, Judas Priest, Sadus, el Rock Progresivo.
Líricas: Gore, espiritualidad, filosofía, la sociedad.
Discografía esencial: Scream Bloody Gore (1987); Human (1991); Symbolic (1995).
También escuchar: Asphyx: The Rack (1991); Massacre: From Beyond (1991); Morgoth: Odium (1993); Sadus: A Vision Of Misery (1992).


Obituary:
Origen: Florida, USA. 1988/presente.
Creo que no hay mejor manera de imaginar los pantanos de Florida que escuchando Obituary. No hay nada más pesado, arrastrado y denso que Obituary. Por más que lo intenten, nadie puede sonar como ellos, son únicos. Escucharlos es sentir la humedad pegajosa de los inmundos pantanos de Florida penetrando en la piel a través de la ropa. Es sentir que la atmósfera del lugar, densa e irrespirable, te aplasta, que el lugar en sí te pasa por arriba. Es algo inmenso que cobra vida, una horrible porquería, ciclópea y feroz, que surge de lo más profundo de las hediondas aguas pantanosas y se lleva todo por delante. ¿Los responsables? Un muchacho llamado Donald Tardy, un baterista con un golpe asesino, un verdadero mazazo en la cien. Y ni hablar del Groove que le imprime este muchacho a esos ritmos aplastantes, todo un clásico en el sonido Obituary. Las violas, a cargo de Trevor Peres, Allen West y otros ilustres músicos como Ralph Santilla y James Murphy, son una verdadera muralla. Literalmente, te aplastan, escupiendo riffs tan pesados, tan densos, y tan sencillos pero gancheros, que no hay manera de resistirse al embrujo. El bajo, si bien es cierto no tiene mucha presencia, es fundamental, pues el sonido grave del mismo se cuela entre las guitarras y acompaña con firmeza; lo justo y necesario.
Mención aparte para John Tardy, el hermano de Donald y LA VOZ DEL DEATH METAL. Un rugido bestial, aterrador y de tinte apocalíptico, tal como toda la obra de estos pioneros cuya calidad y vigencia está fuera de discusión.
¿Dije apocalíptico? Sí, y es correcto utilizar ese término pues al escuchar Obituary el panorama que se dibuja en la mente del oyente es el de un mundo destruido, devastado, en ruinas. Y la ultra pesada música de estos oriundos de Florida como banda sonora de semejante desolación. Lo mejor de todo es que pasan los años, o las décadas si quieren, y los tipos siguen ahí, imperturbables ante el paso del tiempo. Algo que sólo los grandes pueden lograr.

Influenciados por: Possessed, Celtic Frost, Black Sabbath, Slayer, Sepultura, Devastation (USA).
Líricas: Muerte, vida, gore, Apocalipsis, aunque a veces no hay letras.
Discografía esencial: Slowly We Rot (1989); Cause Of Death (1990); Dead (1998).
También escuchar: Six Feet Under: Haunted (1995); Master: On The 7th Day, God Created…Master (1991); Benediction: Trascend The Rubicon (1993); Catastrophic: The Cleansing (2001).


Morbid Angel:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1984/presente.
Los Dioses absolutos del Death Metal. Un género que ellos revolucionaron, perfeccionaron y llevaron al siguiente nivel de oscuridad, violencia, velocidad y técnica. Los Reyes indiscutidos de un estilo que ellos tomaron como bandera y lo defendieron, y lo defienden, a muerte, por más irónico que esto suene. Una cosa era el Death antes de Morbid Angel, y otra cosa es el Death Metal a partir de la edición del primer e infernal disco de estos genios. Claro, todo tiene un porque, y Morbid Angel no es la excepción a la regla. Mientras la mayoría de las bandas de Death morían por las películas de horror de los 80´s, la literatura del mismo estilo y se mataban escuchando Thrash, el proto-Black y Hardcore bestial, Trey Azagtoth y sus compañeros indagaban en lo más pútrido del Under. Intercambiaban material de grupos, por aquel entonces, noveles como Napalm Death y Repulsion, grupos híper-podridos que en aquellos años daban vueltas por el Under llevando la Música Extrema a nuevos niveles de extremismo. Y además escuchaban Música Clásica (Richard Wagner, Dvórak y demás maestros de la majestuosidad). Y en vez de ir al cine a ver la última de Jason Vorhees o Freddy Krueger, leían a Lovecraft, Lord Dunsanny y toda esa manga de delirados. Y algo más: el ocultismo no era (ni es) un chiste para estos tipos. Siempre se lo tomaron en serio, muy en serio, y así fue la controversia que provocaron; no al nivel de Deicide, pero controversia al fin. A esto súmenle el concepto Nietzscheano que tienen de la vida, el tema de la auto-superación, de la exaltación del individuo y de que cada uno es dueño de sí mismo, y tienen a un grupo de muchachos muy jodidos…e inteligentes. Con estas premisas por delante, más un talento innato a la hora de dominar sus instrumentos (y una postura muy auto-exigente en dicho terreno), nació Morbid Angel. Decididos a ser los mejores en lo suyo, los chicos se pusieron eso como meta y la alcanzaron tan rápido y con tanta facilidad, que le complicaron la vida a prácticamente todos los grupos de Death que se habían propuesto alcanzar la misma meta. Y es al día de hoy que no aparece un grupo con la capacidad suficiente como para destronarlos. Hay estupendas agrupaciones, de una categoría superlativa, realmente fascinantes. Pero no hay nada que les haga sombra, que los haga dudar por un instante de lo que son: Los Dioses Absolutos del Death Metal.

Influenciados por: Celtic Frost, Possessed, Richard Wagner, Mercyful Fate, Slayer.
Líricas: Ocultismo, satanismo, Dioses Babilonios, Lovecraft.
Discografía esencial: Altars Of Madness (1989); Blessed Are The Sick (1991); Domination (1995).
También escuchar: Gojira: From Mars To Sirius (2005); Sotajumala: Death Metal Finland (2004); Mithras: Worlds Beyond The Veil (2003); Brutality: When The Sky Turns Black (1994).


Cannibal Corpse:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1988/presente.
Se formaron en Buffalo, New York. Pero al poco tiempo de formarse, se radicaron en Tampa, Florida. Es que Alex Webster y los suyos sabían que en esa ciudad se estaba gestando algo grosso. En el Under se hablaba de las bandas brutales que surgían de dicho lugar, de un género llamado Death Metal, el cual ya existía, pero que en Tampa estaba tomando (nueva) forma, con grupos que buscaban que el Death se consolide como género. Así que los Caníbales dejaron New York y se fueron a hundir en los pantanos de Florida. Y allí encontraron los Morrisound Studios, y a tipos como Scott Burns y Tom Morris, el lugar y la gente responsable del sonido que partió la cabeza de miles de dementes en el mundo entero. Cabe aclarar que el dato de que Cannibal se haya formado en New York no es casual. Son los padres del Brutal Death y el Brutal Death nació en la Gran Manzana. Y esa brutalidad les permitió diferenciarse del resto de los grandes grupos de Florida. Lejos de la oscuridad tétrica de Morbid Angel, y del satanismo extremo de Deicide. Lejos de la densidad de Obituary y de la exigente autoexigente banda del gran “Evil” Chuck y su Death, Cannibal Corpse arremetía por otro lado. Metidos de lleno en el Gore, las pelis de horror de bajo presupuesto y mucha sangre y descripciones explícitas y horrendas de los más espantosos crímenes y vejaciones, estos muchachos buscaban diferenciarse de sus colegas en base a una brutalidad sofocante. Con la voz del limado de Chris Barnes al frente, con su gruñido atonal vomitando asquerosidades de todo tipo, de la manera más repulsiva posible, y con una banda que hizo desde un principio un culto de la bestialidad, los tipos dejaban una marca enorme de entrada. Ya con el genial “Eaten Back To Life” (1990), la cosa quedaba muy clara: velocidad, pudrición ultra-extrema, muchísimo Gore y riffeo Thrasher pero oscuro, despojado del toque Heavy Metal onda NWOBHM del Thrash. Bebían de fuentes muy marcadas (Repulsion, el primer Kreator, Possessed, Slayer, Autopsy), pero tomando esas influencias y pasándolas por el filtro Cannibal, haciendo que aquellas sean algo anecdótico.
Por aquel entonces parecía que nadie podía sonar tan brutal. Luego el Brutal Death explotó y surgieron grupos más brutales en algunos aspectos, pero Webster y cia. no se quedaron atrás y volvieron a llevarse todo puesto. Tras la partida de Barnes para formar Six Feet Under, contratan a George “Corpsegrinder” Fisher (ex Monstrosity) y la cosa se pone más salvaje aun. Si con Barnes eran brutales, con Fisher se vuelcan de lleno al Brutal Death y se alejan cada vez más del sonido de Tampa. Ya con “Bloodthirst” (1999), pusieron el pie sobre el acelerador y no bajaron nunca más de esa velocidad.
Y a diferencia de la mayoría de grupos de Brutal Death, los Corpses se pueden dar el lujo de ser bestiales y tener gancho, con riffs memorables y cambios de ritmo que te hacen exclamar: ¡HIJOS DE PUTA! ¡QUE BUEN CORTE!
Y es hasta el día de hoy que siguen siendo los grandes maestros en esto de la Brutalidad. Y por suerte parece que tiene cuerda para rato.

Influenciados por: Repulsion, Kreator, Slayer, Possessed, Autopsy.
Líricas: Gore, muerte, tortura, canibalismo, zombies, asesinos seriales.
Discografía esencial: Tomb Of The Mutilated (1992); The Bleeding (1994); Bloodthirst (1999).
También escuchar: Broken Hope: The Bowels Of Repugnance (1993); Deranged (suecia): High On Blood (1998); Gomorrha (alemania): Body (P) Art (2006); Vile: Depopulate (2002).


Deicide:
Origen: Tampa, Florida, USA. 1987/presente.
Lo que Cannibal Corpse es al Gore y al Brutal Death, Deicide lo es al satanismo y al más malvado Death Metal. Glenn Benton, principal responsable de la bestia, se las ingenió para que Deicide sobresaliera por algo más que su música. ¿Era necesario? No lo creo, pues Deicide ha grabado discos trascendentales, de una fiereza y calidad innegables, con los cuales lograron posicionarse entre los grandes del estilo. Pero, para que negarlo, toda esa locura satanista, los constantes embates de Benton contra la religión Cristiana y su amenaza de suicidarse a los 33 años (la edad que tenía Cristo cuando murió), le permitió a Deicide obtener una excesiva atención por parte de la prensa, además de ganar una legión de fanáticos incondicionales. Y a todo esto ¿y la música? La música es esencial en la historia de esta banda. Basta con nombrar sus dos primeros trabajos (“Deicide”, el disco más exitoso del grupo, y “Legion”, otro clásico) para darse cuenta de quienes hablamos. Una entidad que traspasa las barreras del tiempo y permanece vigente, más allá de sus intermitencias compositivas. Pues en un momento dado de la historia, Deicide padeció un bajón creativo que los hizo perder varios escalones, haciendo que muchos tengamos en mente la posibilidad de considerarlos un recuerdo. Pero Benton y Steve Asheim (batería) dieron un golpe de timón y reemplazaron a los hermanos Hoffman (Brian y Eric), quienes habían sido los cerebros creativos tras el monstruo, pero que últimamente daban sobradas muestras de sufrir un agotamiento de ideas preocupante, y le dieron el puesto a Jack Owen (sí, el de Cannibal Corpse), quien quedó como miembro fijo, y en la otra viola estuvieron Dave Suzuki, Ralph Santolla y actualmente Kevin Quirion. Todos ellos aportaron nuevos elementos a la obra de Deicide, trajeron nuevos bríos y renovaron la propuesta del grupo, incluyendo nuevas melodías, escalas más complejas y mayor riqueza técnica, sin alejarse de la furia incandescente que fuera el sello de los hermanos Hoffman.
Y más allá de los cambios, bienvenidos claro está, Deicide nunca dejó de ser lo que siempre fue: una oda a la crudeza, un homenaje al más impío Death Metal. Un estilo demoníaco, directo y horrendo, un culto a la fealdad. Con esas premisas llegaron a ser referentes dentro de un género que ellos ayudaron a forjar y poner en la palestra; y con esas premisas siguen siendo una banda de escucha obligatoria.

Influenciados por: Slayer, Venom, Sepultura , Kreator, Possessed, Sodom.
Líricas: Satanismo, anti-cristianismo.
Discografía esencial: Deicide (1990); Legion (1992); The Stench Of Redemption (2006).
También escuchar: Vital Remains: Dechristianize (2003); Disparaged: Blood Source (2006); Belphegor: Lucifer Incestus (2003); Desolation (USA): Crucifucked (2005).


Immolation:
Origen: New York, USA. 1986/presente.
Basta de Tampa, por un rato. Estados Unidos es la cuna del mejor Death Metal, y esta realidad es tal gracias a que a lo largo y lo ancho del país se han gestado movidas que se distinguen unas de otras por poseer cualidades específicas. No es lo mismo el Death de Florida que el Death de New York, o que el de Maryland o el de la incipiente escena de Topeka. Immolation es un fiel (y genial) representante del Brutal Death más lúgubre que imaginarse puedan. Y son de New York, la ciudad que dio vida al Hardcore más thrasheado, el punk ala Ramones, y claro está, al Brutal Death más técnico de todos. Suffocation, Incantation e Immolation son acabadas pruebas de ello. Y hablando de Immolation, dudo que haya muchos grupos con la capacidad de crear climas tan oscuros y apocalípticos. La banda de Ross Dolan (bajo y voz) es un armagedón hecho música, una tormenta sonora que con sus nubes negras oscurece el cielo todo, y no deja resquicios por donde pueda penetrar la luz. Claro que para pintar tan macabro cuadro hay que tener unas cuantas cualidades que resultan ser condiciones obligatorias para lograr dicho efecto: Un dominio magistral de los instrumentos, pues estamos hablando de crear música jodida con un mensaje jodido, y lo más lógico es que eso derive en algo complejo, difícil de asimilar. Pues bien, Immolation hacen un Death tan virulento como complejo, y lo hacen porque, entre otras cosas, se tocan todo.
Otra condición es sentir y creer fervientemente en aquellos oscuros designios que dominan toda la obra del grupo; una oscuridad fría e inquietante, que tiene notables conexiones con el Black Metal. Si no se cree en eso que se trata de transmitir, de expresar, es casi imposible lograr los resultados que en esta banda ya son moneda corriente, desde su primer disco. Y otra condición es estar completamente locos, pues para dar vida a algo tan monstruoso, negro y complicado como lo que hacen Immolation, hay que estar locos, muy locos. Los Immolation tienen todo eso y más. Y es por eso que a pesar de no ser un grupo muy prolífico, cada disco que editan es un verdadero acontecimiento que provoca que el oyente se vea obligado a sentarse, concentrarse y entregarse a esa experiencia única y perturbadora que es escuchar un disco de estos neoyorkinos.
Si, son una banda fundamental, por todo esto que dije, y porque, como si todo esto fuera poco, son una de las bandas pioneras del Death y, como ya dije al principio, del Brutal Death. Imprescindibles.

Influenciados por: Slayer. Possessed, Death, Celtic Frost, Sadus, Necrovore, Morbid Angel.
Líricas: Anti-religión, Apocalipsis, oscurantismo.
Discografía esencial: Dawn Of Posession (1991); Unholy Cult (2002); Harnessing Ruin (2005).
También escuchar: Divine Rapture: The Burning Passion (2003); Element: Aeons Past (2007); Exmortem: Nihilistic Contenment (2005); Abdicate: Relinquish The Throne (2008).


Suffocation:
Origen: Long Island, New York, USA. 1990/presente.
¿Alguien me puede explicar como hacen estos tipos para tocar tan rápido y con tanta precisión? ¿Alguien sería capaz de darme una sencilla pero convincente explicación que me ayude a comprender como pueden estos neoyorkinos crear una música tan brutal, tan salvaje, y sonar tan claros, tan prolijos? Indudablemente estamos ante un grupo conformado por músicos fuera de serie. Frank Mullen, vocalista y mentor de esta atrocidad llamada Suffocation, lo tiene muy claro. Por eso, ante cada cambio de formación, no se anda con chiquitas y convoca a lo mejor de lo mejor dentro del mundillo del Death. Desde aquel mazazo en la nuca llamado “Human Waste”, E.P. que fuera la primer edición del sello Relapse (EL SELLO si hablamos de Música Extrema) hasta el último “Blood Oath”, Mullen se ha rodeado de talentosos músicos, elegidos no sólo por su destreza sino también por su amplitud mental. Es que para tocar en Suffocation no basta con ser buen instrumentista y conocer todos y cada uno de los clichés del Death Metal. No basta con tocar súper rápido y con precisión quirúrgica. No señores, para tocar en Suffocation hay saber de Jazz, escuchar Jazz y tocar Jazz. Y ahí dimos con la clave para entender porque la música de Suffocation es tan intrincada: el Jazz. Escalas que a más de uno le provocarían artritis y tendinitis juntas. Ritmos que pasan de lo par a lo impar con una facilidad sorprendente, y del Blast Beat a fusiones rítmicas y poli rítmicas que parecen concebidas por extraterrestres. Y la estruendosa voz de Mullen desgarrándose impiadosamente. Así es, mis amigos, aquí hay tanto de Death como de Jazz y, como buenos neoyorkinos, New York Hardcore, influencia que se nota en los pasajes más “sencillos” dentro de una obra tan compleja como fascinante.
Además, Suffocation son una de las cabezas visibles del irreverente sonido Death metalero neoyorkino, junto a Immolation e Incantation, y a la par de Cannibal Corpse, son los padres indiscutidos del Brutal Death más horrendo, sanguinario y excitante que jamás se haya creado en este puto planeta.
No lo duden ni un segundo: si hoy hay cientos de músicos tocando Brutal Death técnico, es porque estos tipos abrieron el camino.

Influenciados por: Slayer, Death, Repulsion, Jazz, New York Hardcore, Morbid Angel, Dark Angel.
Líricas: Muerte, religión, sociedad, humanidad.
Discografía esencial: Effigy Of The Forgotten (1991); Pierced From Within (1995); The Close Of A Chapter (2006).
También escuchar: Gorgasm: Masticate To Dominate (2003); Blood Red Throne: Affiliated With The Suffering (2003); Morpheus Descends: Ritual Of Infinity (1992); Pyrexia: Sermon Of Mockery (1993).


Autopsy:
Origen: California, USA. 1987/ 1995; 2008/presente.
Chris Reifert (batería) grabó el enorme “Scream Bloody Gore” de Death y luego partió para formar su propio grupo. Su idea, al unirse al limado de Eric Cutler (guitarra), era la de crear un grupo que llevara lo repulsivo a nuevas dimensiones, abrir otras puertas y mostrar asquerosidades de forma ultra-explícita. Y para ello era necesario crear una música brutal, torpe, orgánica, nada de sofisticación ni alardes técnicos. Siguiendo, en parte, algunos de los lineamientos del Death del primer disco (en el cual, como ya dije, tocó Reifert), pero con una actitud mucho más Punk, nació Autopsy. Y a partir de allí se pudrió todo. Con Repulsion como referencia, y grupos y artistas Punks archi barderos y amantes de lo escatológico, como GG Allin, esta legendaria agrupación inventó uno de los sonidos más entrañables y repulsivos de toda la historia. Rústicos, auténticos, directos y haciendo hincapié en todo lo que es espantoso y maldito, Autopsy se convirtieron en íconos del costado más reventado y cabeza del Death Metal. Sin ellos (y sin Carcass) no habría Gore Metal, ni existirían bandas de Death amantes de los pasajes ultra-fúnebres, bien dumbetas, que tan bien quedan en grupos como Incantation, y que hacen que el oyente desee la llegada de la tormenta con ansiedad.
Amigos, Autopsy dejaron una huella de sangre y vísceras imborrable, enorme. Son uno de los grandes grupos del Death por varios motivos. Porque no se parecen a nadie, inventando su propio estilo, haciendo del mismo una escuela, una forma de hacer Death Metal. Porque crearon un sonido carente de arreglos, sutilezas y efectos sobrenaturales, algo habitual en grupos grossos del Death que se caracterizan por buscar nuevos sonidos para enriquecer su propuesta. No, lo de Autopsy siempre fue la crudeza, sin retoques de ninguna índole. Y lo sigue siendo. Y las bandas que nacieron tras su separación en 1995, también mantienen esa postura. Y también lo hacen quienes siguen el legado de esta enorme agrupación, un mito viviente de un género que no sería lo mismo sin ellos.
Por suerte volvieron, y lo hicieron editando un E.P. que hace honor a la leyenda: reventado y mugriento. ¡Larga Vida a Autopsy!

Influenciados por: G.G. Allin, Repulsion, Black Sabbath, Possessed, Hellhammer, Venom, Impetigo.
Líricas: Gore, muerte, horror, zombies.
Discografía esencial: Severed Survival (1989); Mental Funeral (1991).
También escuchar: Abscess: Seminal Vampires & Maggot Men (1996); The Ravenous: Blood Delirium (2004); Necrophagia: Harvest Ritual vol.1 (2005); Pungent Stench: For God Your Soul…(1990).


Incantation:
Origen: Pennsylvania, USA. 1989/presente.
¿Existe algo más macabro que Incantation? Lo dudo. Es más, si me apuran, desde ya les digo que no, no existe nada más macabro que esto. Creada por el ex Revenant John Mc Entee, Incantation es todo lo que una banda del más diabólico Brutal Death debería (y debe) ser: voz de ultra tumba, guitarras híper heavys, afinadas bien abajo, velocidad impiadosa, cortes abruptos, pasajes del más fúnebre Doom y la seguida explosión de violencia desbocada. Lo más interesante es la personalidad de la banda, más allá de los incesantes cambios de formación. Por lo visto Mc Entee es muy exigente, y con tal de mantener a su criatura en lo más alto del mundo del Death, no tiene problemas a la hora de cambiar de músicos, y a veces, de formación completa. Por Incantation han pasado integrantes de Mortician, Nunslaughter, Malevolent Creation, Vital Remains, The Chasm, Profanatica, y un montón más. Ya sea como sesionistas de estudio, ya sea como músicos de gira o como miembros estables (bueno, no tan estables), Incantation ha contado con la ayuda de un número casi infinito de psicópatas fanáticos del Death Metal, que han aportado sus cualidades como instrumentistas con el propósito de mantener vigente a esta verdadera salvajada llamada Incantation. Y esté quien esté al lado de McEntee, Incantation suena siempre igual.
Cabe aclarar que al igual que Immolation, el espíritu del más satánico Black Metal está presente en el material de esta aberración. Hete allí el porque de semejante oscuridad impenetrable dominando toda la obra de Incantation. No es sólo Brutal Death, hay algo más. Y ese Algo Más es la maldad que se desprende de cada riff, cada arreglo, cada blast beat o cada pasaje de lentitud arrastrada. De su música surge un pesimismo insoportable, una negatividad extrema, un odio visceral e indomable. Eso es Incantation, y por eso considero que no hay nada más macabro que esta agrupación. ¿No me crees? Animate a escucharlos, vamos a ver que tan guapo sos.

Influenciados por: Celtic Frost, Immolation, Possessed, Slayer, Necrovore, Autopsy, Sarcófago, Deicide.
Líricas: Satanismo, ocultismo, anti-religión, blasfemia.
Discografía esencial: Onwards To Golgotha (1992); Mortal Throne Of Nazarene (1994); Diabolical Conquest (1998).
También escuchar: Deeds Of Flesh: Mark Of The Legion (2001); Necrovore: Divus De Mortuus (1987); Kingdom (Polonia): Unholy Graveyard (2008); Angelcorpse: The Inexorable (1999).


Malevolent Creation:
Origen: Buffalo, New York/ Fort Lauderdale, Florida, USA. 1987/presente.
Al principio de este informe dije que Slayer eran responsables de que el Death americano (y porque no, el Europeo también) sea lo que es. Malevolent Creation deben ser los alumnos más aplicados que tienen Araya y cia. De hecho, no creo que haya banda que represente de manera más fiel todo lo que es el Death Yanki. El sonido Made In Morrisound, el ataque directo, preciso y de riffeo incesante y veloz de las violas. Los solos histéricos, con esos palancazos que te abren grietas en el cerebro, y escalas enfermizas que te transportan mentalmente a alguna mega-ciudad dominada por la violencia y el caos. La voz, estruendosa, gritando acerca de asesinos seriales y todo tipo de horrores, de los imaginarios y de los otros, de los reales, cotidianos. La batería incansable, firme, una maquina gigantesca que arrasa con todo, sobre la cual se sostienen el resto. Ya sea con Blast Beats o con esos medios tiempos marca registrada de Lombardo, la batería es siempre omnipresente. El bajo, enterrado en la mezcla, en otras ocasiones más audible, pero siempre sonando como un mazazo, confundiéndose con las violas de a ratos. Esos es Malevolent Creation, extracto del mejor Death yanki, del más puro y avasallador. Si no fuera por lo constantes cambios de formación, hoy estarían más arriba de lo que están. No me malinterpreten, los tipos son respetados y admirados por todos y cada uno de los amantes de esta música. Pero de haber sido más constantes, de no haber pasado tantos músicos por sus filas, hoy tendrían varios clásicos más en su haber. Grabaron algunos discos esenciales, nadie lo discute. Pero el no tener una formación estable tal vez haya conspirado en su contra a la hora de obtener resultados más homogéneos. Al contrario de Incantation, otra banda con serios problemas a la hora de tener una formación estable, Malevolent Creation no han mantenido la calidad a lo largo de su carrera. Si bien es cierto nunca grabaron un disco malo, también es cierto que han tenido algunos altibajos que contrastan con discos descollantes, en los cuales sacan a relucir todo su potencial, que es mucho.
Pero a no dudar de la clase de la banda del blondo Phil Fasciana, un tipo perseverante que jamás bajó los brazos, y que junto a sus ocasionales compañeros de banda, a editado joyas que ningún amante de los extremo debe pasar por alto.

Influenciados por: Slayer, Possessed, Death, Kreator, Dark Angel.
Líricas: Muerte, odio, violencia, guerra.
Discografía esencial: The Ten Commandments (1990); The Will To Kill (2002); Conquering South America (2004).
También escuchar: Infamy: The Blood Shall Flow (1998); Hate Plow: Everybody Dies (1998); Monstrosity: Imperial Doom (1992); Incubus (louisiana): Beyond The Unknown (1990).


Atheist:
Origen: Florida, USA. 1984/1993; 2006/presente.
Con Atheist cerramos el capitulo norteamericano de este informe, por el momento. ¡Y vaya banda es la encargada de cerrar dicho capitulo! Adelantados a su tiempo, no lograron la atención merecida en su momento, como era de esperarse. Pero con el paso del tiempo, su obra fue revalorizada y rescatada por noveles músicos, quienes supieron apreciar la enorme clase que hay contenida en cada uno de los imprescindibles trabajos de estos virtuosos. Cuando Atheist aparecieron, nadie, pero absolutamente nadie, osaba mezclar el joven Death Metal, furioso y repulsivo, con elementos del más sofisticado Jazz y del Rock Progresivo de los 70´s. Muchos los crucificaron, otros no entendieron nada, y algunos quedamos rendidos ante sus pies. Era obvio lograr tal controversia, teniendo en cuenta que las huestes del Death estaban conformadas por jóvenes nihilistas, sacados y deseosos de sangre y ruido. Y Atheist se salían el molde cuando el molde aun estaba en proceso de creación. Sí, demasiado adelantados. Y esa es la razón por la que gente de grupos alucinantes como Obscura, Mastodon, Dillinger Escape Plan, Cryptopsy, y otros maestros de la complejidad los idolatran, algo que los Atheist se tienen bien merecido.
Es que no es fácil mezclar el más intrincado Death con texturas que harían poner de pie y aplaudir como locos a los jazzeros más exquisitos, incorporando cosas de, por ejemplo, Jaco Pastorius, reminiscencias del Frank Zappa más jazzero, cortes que despertarían envidia en músicos de Rock Progresivo, y pasajes de un sutileza atípica dentro del Death. Y la violencia estaba ahí, siempre lista para coparlo todo, y ceder su lugar a los géneros antes citados en el momento justo, para luego volver a ocupar su lugar y ahí si, te estampan contra la pared.
Es como si los tipos se divirtieran jugando con el oyente: te aplastamos, te acariciamos, te hacemos sentir refinado y te pateamos en los dientes cuando menos te lo esperas.
Afortunadamente Atheist están de vuelta, todo un acontecimiento que ha sido celebrado por aquellos que los conocimos en su momento, y que ha despertado el interés de las nuevas generaciones de los ritmos matemáticos, la experimentación y la música extrema. A disfrutarlos.

Influenciados por: Megadeth, Watchtower, Sadus, Kreator, Weather Report, Coroner, el Rock progresivo.
Líricas: La naturaleza, corrupción, política.
Discografía esencial: Piece Of Time (1990); Unquestionnable Presence (1991).
También escuchar: Cadaver:…In Pains (1992); Necrophagist: Epitaph (2004); Man Must Die: No Tolerance For Imperfection (2009); Sickening Horror: The Dead End Experiment (2009).


Carcass:
Origen: Liverpool, Inglaterra. 1985/1995; 2008/presente.
Cruzamos el Atlántico, dejamos atrás Estados Unidos, y nos vamos hacia Europa. Más precisamente a Inglaterra, país esencial en esto de hacer música pesada. Desde Black Sabbath en adelante, los ingleses no han legado estupendas agrupaciones pesadas. Y no sólo eso: crearon el Grindcore. Carcass fue parte de esa movida, pero en un punto dado de su historia, decidieron cambiar y meterse de lleno en el Death Metal. Y la rompieron, de más está decirlo. Fue con el colosal “Necroticism…” que Carcass cambió de piel, mostrando que podían hacer mucho más que Goregrind cavernícola, gutural y repodrido. Ajustaron las tuercas, abrieron el panorama y se largaron de cabeza a crear algo totalmente distinto a todo lo que se había escuchado anteriormente en el mundo del Death. Estaban todos los clichés del género, y la virulencia Grinder seguía diciendo presente, pero habían incorporado una paleta de colores a su propuesta que los llevaba a convertirse en algo muy, pero muy serio. Mucho Groove, pero mucho Groove, sobre el cual tejían sucesiones de acordes con un gancho tremendo, solos rebosantes en melodía y cortes imprevistos. Estaban los Blast Beats, pero también había ritmos más intrincados y hasta novedosos dentro del estilo. Lo mejor fue que los muchachos no se conformaron con esto, fueron por más. Y sacaron “Heartwork”. Ahí se fue todo al carajo, de una. Ni atisbos del pasado Goregrind, pero ni por asomo. Las líricas forenses cedieron su lugar a letras más comprometidas socialmente, con referencias a problemas existenciales y cuestiones internas inherentes a los individuos de cualquier parte del planeta. La muerte estaba ahí, ennegreciendo más el cuadro, tiñéndolo de rojo sangre y negrura pesimista. Pero con clase, demostrando que el pasado había sido genial, pero era parte del pasado. Y de paso crearon, junto a At The Gates, el Death Melódico.
Claro, el espíritu inquieto de Carcass los llevó a no quedarse con lo logrado y se metieron en el terreno del Death & Roll, lanzando el muy interesante “Swan Song”. No les fue bien en ventas, y encima ya mostraban signos de estar cansados de girar y grabar sin obtener la repercusión merecida. Y se separaron. Pero la imagen del grupo se fue agigantando con el paso del tiempo, su huella fue creciendo y aparecieron cientos de grupos formados por fanáticos de Carcass. Y finalmente, en el 2008, volvieron y dejaron las cosas en claro: nadie es como Carcass. Ya lo sabíamos, pero que volvieran para recordárnoslo fue emocionante, realmente. Los extrañábamos.

Influenciados por: Repulsion, Death, Celtic Frost, Doom (la banda), Napalm Death, Iron Maiden, Metallica, Destruction.
Líricas: Medicina forense, política, la sociedad, problemas existenciales.
Discografía esencial: Necroticism: Descanting The Insalubrious (1991); Heartwork (1993).
También escuchar: Impaled: Death After Life (2005); Golem: Eternity: The Weeping Horizons (1996); Exhumed: Gore Metal (1998); Cattle Decapitation: To Serve Man (2002).


Entombed:
Origen: Estocolmo, Suecia. 1989/presente.
Cuenta la historia que había un grupo llamado Nihilist, y en ese grupo tocaban algunos jóvenes locos, amantes del primigenio Death Metal, Venom y aquellas viejas glorias del Black. También morían por el cine de terror, ya saben, películas como Evil Dead o Hellraiser. Pero también eran fanas de Kiss, el Rock & Roll de los 70´s y el Punk. Y con esas influencias y gustos decidieron formar Nihilist. No duró mucho aquella banda, pero sirvió de base para el nacimiento de dos clásicos indiscutidos del Death: Unleashed por un lado, y por el otro, LA BANDA si hablamos de Death sueco: Entombed. Los amos y señores de la escena Death sueca, una explosión que tuvo lugar en Estocolmo y que tomó por asalto el mundo entero gracias a sus notables diferencias con el Death americano. Más crudo, más directo y con un sonido más cavernoso, el Death sueco poseía (y posee) ese espíritu de banda Rocker de Garage que lo despoja de la seriedad casi solemne de grandes del Death yanki, como Morbid Angel, Deicide y otros por el estilo. Más desestructurados, menos preocupados por la técnica impecable y más metidos en los climas tenebrosos y estremecedores, Entombed le dieron una nueva personalidad al Death. Claro que no estaban solos, pues una escena no se crea por el accionar de un solo grupo. Ahí está el clásico sonido de los Sunlight Studios, el equivalente sueco a los Morrisound Studios de USA. Y el hombre tras la consola era un tal Thomas Skogsberg, quien vendría a ser el Scott Burns o el Tom Morris sueco. Ni hablar de Dan Seagrave, el ilustrador de portadas que creo aquellas singulares carátulas de los primeros, e inmortales, clásicos del Death sueco. Pero nada de esto hubiera sido importante si los Entombed no hubieran creado semejante estilo. Nadie podía creer lo que se estaba gestando en Escandinavia, nadie podía concebir que en un lugar tan alejado, 5 pendejos limados fueran a crear algo tan grosso, tan particular, tan original. Tomar elementos ya usados por otros grandes, deformarlos, pasarlos por el filtro de Entombed y dar vida a algo tan auténtico, era algo que no estaba en los planes de nadie. Mucho menos que ese estilo fuera a cambiar hasta transformarse en algo totalmente novedoso: el Death & Roll. Si, Entombed siempre estuvieron al frente de la vanguardia, y a pesar de que hoy no gozan del éxito ni del reconocimiento de antaño, son enormes. Los suficientemente grandes como para pertenecer a la elite del género que sacudieron con ideas sencillas, pero con muchos huevos y una autenticidad a prueba de balas.

Influenciados por: Venom, Celtic Frost, el Punk, Motörhead, Black Sabbath, Slayer, Kiss (de los 70´s), Bathory.
Liricas: Muerte, violencia, religión.
Discografía esencial: Left Hand Path (1990); Wolverine Blues (1993).
También escuchar: Death Breath: Stinking Up The Night (2006); Vermin: Millenium Ride (1998); Birds Of Prey: Weight Of The Wound (2006); Nihilist: Idem 87-89 (2005).


Unleashed:
Origen: Kungsägen, Suecia. 1989/presente.
Johnny Hedlund era parte de Nihilist, la banda iniciadora del Death sueco. Tras la separación de ésta, la mayoría de los miembros se fueron para formar Entombed, y Hedlund Unleashed. Más cercanos a Bathory y Venom que al Death que practicaban sus contemporáneos, pero muy cercanos a Possessed, Unleashed daban forma, junto a Entombed y otros grupos, al clásicos sonido sueco: cavernoso, profundo y rompe-huesos. Hedlund se hizo cargo no sólo del bajo, su instrumento desde sus principios, sino de la voz. De hecho, la razón por la cual Hedlund dejó Nihilist fue porque no quería ser sólo bajista. Al frente de SU grupo, el bueno de Hedlund empezó a componer Death Metal simple pero contundente, haciendo hincapié en los riffs pegadizos pero duros, con un gusto a Vieja Escuela que les queda bárbaro. En el aspecto lírico empezaron transitando por los carriles normales: Muerte y Oscuridad. Pero al poco tiempo decidieron separarse de las Hordas de Death metaleros obsesionados con la muerte y el gore, dejar atrás los estereotipos y rendir homenaje a sus raíces vikingas. Fue así que, teniendo al gran Quorthon como fuente de inspiración, y acercándose cada vez más al Metal de la NWOBHM, Unleashed crearon el Viking Death Metal, estilo que hoy cuenta con un exponente sobresaliente: Amon Amarth. Pero Unleashed estuvieron antes; y no sólo eso: grabaron algunos discos imprescindibles en toda discoteca de un verdadero fan del Death Metal.
De esa manera siguieron dividiendo las aguas con los Dioses absolutos del Death Sueco (Entombed. ¿Qué duda puede haber?). Mientras los de Estocolmo empezaron sonando similares a Unleashed, pero poniendo mayor énfasis en el lado más Punk del Death (creando de paso el Death & Roll), Unleashed arrancaron demoliendo todo con un Death bien clásico, bien Old School, para luego empezar a desandar los caminos del Death más épico, grandilocuente y con mucho del mejor metal europeo de los 80´s. La apuesta sigue dando muy buenos resultados, algo que no debería extrañar a nadie: Unleashed son una de las grandes bandas del género.

Influenciados por: Bathory, Possessed, Venom, Judas Priest, Accept, Sodom.
Líricas: Muerte, oscuridad (al principio), mitología vikinga, guerra, honor.
Discografía esencial: Where No Life Dwells (1991); Shadows Of The Deep (1992); Across The Open Sea (1993).
También escuchar: Amon Amarth: Vs. The World (2002); Massacra: Final Holocaust (1990); Cemetary: Godless Beauty (1993); Seance: Saltrubbed Eyes (1993).


Dismember:
Origen: Estocolmo, Suecia. 1988/presente.
Considerados los hermanitos menores de Entombed, Dismember siempre tuvieron que cargar con el peso de hacer todo después de Entombed. Para colmo de males, y a pesar de haberse formado un año antes del nacimiento de Entombed (cuando Nihilist era LA BANDA que iniciaba todo esto del Death sueco), el primer CD de Dismember salió un año después que el primer bombazo de Entombed; súmenle otro dato: Nicke Andersson, sí el ex batero de Entombed, fue el creador del logo de Dismember. Encima cuando Dismember sacó el portentoso “Massive Killing Capacity”, lo hizo dos años después de la edición del enorme “Wolverine Blues” de Entombed, y encima siguiendo una línea similar. Pero hay cosas que los detractores de esta legendaria banda parecen no tener en cuenta. Las similitudes, tanto estilísticas como sonoras, se deben a que ambas agrupaciones son parte de un mismo movimiento, que se gestó en Estocolmo, ciudad de la cual ambos proceden. Grababan en los mismos estudios, usaban el mismo productor, y son contemporáneos, nacieron casi al mismo tiempo. Son grupos que gestaron una escena, una forma totalmente nueva y distinta de sentir e interpretar el Death Metal. Pero, la verdad debe ser dicha, Dismember siempre han sido más fieles al Death Metal que sus grandiosos colegas. Si bien es cierto que jamás igualaron a Entombed en cuanto a calidad, Dismember se han mantenido fieles al estilo que practican desde su origen como banda. Mientras que Entombed han ido mutando, hasta crear (otra vez más) un nuevo estilo: el Death & Roll, Dismember son Death sueco y punto. Tal vez con el tiempo, las influencias de Iron Maiden (banda favorita de David Blomqvist, fundador del grupo) se han hecho muy presentes en el material del grupo, surgiendo así mayores trabajos a dos violas –las llamadas violas gemelas-, cabalgatas y demás clichés propios de la banda de Steve Harris. Pero siempre apegados a sus raíces, con el clásico sonido de Estocolmo como estandarte, la voz gutural pero comprensible al frente (con ciertos tintes Crust, no tan Death brutal) y las guitarras trabajando como sierras mecánicas.
Es decir, por más que te gusten o no; por más que los consideres unos segundones o no, Dismember son parte esencial del Death sueco, escena que ayudaron a forjar. Y que hasta el día de hoy, representan fielmente. Por eso, por su trayectoria, por tener en su haber algunos muy buenos discos, y por toda la mierda que se han tenido que bancar durante décadas, se merecen ser reconocidos y respetados.

Influenciados por: Iron Maiden, Slayer, Nihilist, Death.
Líricas: Muerte, guerra, odio, religión, gore.
Discografía esencial: Like An Ever Flowing Stream (1991); Massive Killing Capacity (1995).
También escuchar: Carnage: Dark Recollections (1990); Entombed: Clandestine (1991); Soulreaper: Written In Blood (2000); Arch Enemy: Stigmata (1998).


Grave:
Origen: Visby, Suecia. 1988/presente.
De aquella furibunda explosión Death metalero sueca, perpetrada entre finales de los 80´s y principios de los 90´s, Grave se erigía como lo más brutal de aquella escena. De hecho, hoy en día, sus primeros trabajos siguen sonando realmente bestiales. Tal es así que algunas de las más podridas bandas de la actualidad los han homenajeado en contadas ocasiones (los animales del Disgorge mexicano, entre otros). Poseyendo todas las características del más puro Death sueco (el de Estocolmo), tanto en sonido como en estilo, Grave lo llevaban un paso más allá en cuanto a brutalidad y pudrición. Inclusive en lo lírico se mostraban más cercanos a la inmundicia de, por ejemplo, unos Autopsy, que de sus colegas suecos. Sin embargo, y al igual que muchas bandas contemporáneas y coterráneas, Grave fueron cambiando su estilo, modificándolo hasta hacerlo casi irreconocible en alguna etapa de su carrera. Del Death Metal gutural y de ultratumba de sus comienzos, al estilo más Rocker, con más Groove y machaque a medio tiempo. Y de ahí a meter cosas Stoner, elementos del Grunge y, como no, del Doom. Sin perder un ápice de fuerza en el camino, pero alejándose notablemente del salvajismo encarnizado de sus principios. Así fue que Grave fueron perdiendo popularidad, sobre todo en la segunda mitad de los 90´s. Si bien es cierto que por aquel entonces el Death Metal no gozaba de mucha popularidad, también es cierto que Grave bajó ostensiblemente la calidad de sus ediciones. No sólo que la onda más Groove no les sentaba muy bien, sino que muchos fans les dieron la espalda ante tamaño cambio. Afortunadamente los muchachos se arrepintieron a tiempo, y sin regresar de lleno al Death Metal rabioso de comienzos de su carrera, levantaron la puntería. Así incorporando cosas del Grunge más oscuro (Alice In Chains) y mucho Doom a la Saint Vitus/Candlemass, los suecos retomaron la buena senda, volvieron a sacar buenos discos y recuperaron el lugar que parecían perder por culpa de decisiones poco felices. Hoy siguen adelante, manteniendo la energía intacta, recibiendo la admiración de las legiones de Death metaleros que alaban sus viejos trabajos, y editan buenos discos. Y esto último, amigos míos, es algo que no muchos pueden hacer tras 20 años de carrera. Grave se pueden sentir orgullosos.

Influenciados por: Death, Possessed, Autopsy, Entombed, Black Sabbath, Bolt Thrower, Celtic Frost.
Líricas: Misantropía, gore, muerte.
Discografía esencial: Into The Grave (1991); You´ll Never See (1992).
También escuchar: Vomitory: Blood Rapture (2002); Lost Soul: Scream Of The Mourning Star (2000); Infernal Torment: Birthrate Zero (1998); Paganizer: No Divine Rapture (2004).


At The Gates:
Origen: Gothenburg, Suecia. 1990/1996; 2008/presente.
Carcass y su monumental “Heartwork” puso muchos de los cimientos sobre los cuales se construyó esa movida llamada Melodic Death Metal. Pero el estilo en sí, la movida tal como la conocemos, fue obra de estos suecos. Fundada por los hermanos Anders y Jonas Björler, At The Gates es la banda responsable de ese sub-género tan amado/odiado por miles de fans de lo Extremo alrededor del mundo. Claro, el Death melódico cuenta con tantos fanáticos como detractores, pero a At The Gates los respetan todos. Y como para no respetarlos, como para no admirarlos, si los tipos dieron vida a obras alucinantes; y encima parieron EL DISCO de Death melódico por excelencia: “Slaughter of The Soul” es la obra definitiva, no sólo del grupo, sino del estilo. Crearon algo tan grosso, que va más allá de la existencia de la banda. Una banda que en sus orígenes encendió el fuego con un Death más bien rústico, digno sucesor de la movida de Estocolmo. Pero no conformes con ser una banda que se dedica a emular a sus ídolos, At The Gates fueron forjando su propia identidad, absorbiendo cosas de la incipiente escena Blacker escandinava, sacando a relucir su espíritu netamente Thrasher (en especial el sonido Thrasher de la Bay Area y, cuando no, Slayer), e incorporando elementos propios de la NWOBHM; más precisamente, cosas de bandas puntuales: las violas gemelas de Maiden, el riffeo de Judas, armonías de los padrinos escandinavos del Black (Mercyful Fate, enorme grupo) y mucha, pero muchísima actitud Crust Punk. Así fue naciendo el Melodic Death, y así fue creciendo At The Gates como banda. Giras interminables con monstruos de la Música Extrema, hectolitros de alcohol y miles de kilómetros de rutas recorridos. Contratos con sellos pequeños, hasta que apareció Earache (el sello que editó el “Scum” de Napalm Death, entre otras gemas) y los fichó. Más giras, más difusión. Discos mejor producidos, mejor tocados y conteniendo mejores composiciones. Más melodía pero también cada vez más furia. At The Gates iban en camino a sacar un gran disco….y lo hicieron. El citado “Slaughter of…” demostró que había algo más allá de Estocolmo; que en Suecia, y porque no, en el mundo entero, podía empezar a encararse lo Extremo desde otro ángulo. Sin perder velocidad ni rabia, pero haciendo un uso inteligente de la melodía, los horizontes podían ampliarse. Algunos interpretaron cualquier cosa y así dieron vida a porquerías insoportables y blanditas. Pero no es el caso de la banda en la que se destacó el genial Tomas “Tompa” Lindberg, vocalista gritón, emocional, auténtico y extremo como pocos. Estos muchachos abrieron un nuevo abanico de posibilidades, sonoras y compositivas, y dieron el puntapié inicial para el surgimiento del llamado “Sonido de Gothenburg”, ciudad de la cual son originarios estos vanguardistas, y lugar que se identifica mundialmente el Death melódico.
Recuerdo que la separación de At The Gates en el ´96, me cayó como un baldazo de agua helada. En el momento cumbre de su carrera, tras lanzar un clásico instantáneo, los suecos dicen basta. Tras ellos vinieron algunas agrupaciones del mismo estilo, del mismo lugar, siguiendo sus pasos. Algunos lo hicieron más que bien; otros…mejor ni hablar. Pero nadie como At The Gates. Por eso se vieron obligados a rejuntarse y realizar una gira que sirvió para demostrar algo: en esto del Death melódico, son los reyes indiscutidos, y nadie podrá jamás poner la corona en riesgo.

Influenciados por: Iron Maiden, Metallica, Dismember, Slayer, Mercyful Fate.
Líricas: Muerte, sociedad, la existencia interna del hombre, anti-religión.
Discografía esencial: Terminal Spirit Disease (1994); Slaughter Of The Soul (1995).
También escuchar: Grotesque: In The Embrace Of Evil (1996); Nightrage: Sweet Vengeance (2003); A Carnorous Quintet: Silence Of The World Beyond (1996); The Crown: Deathrace King (2000).


Hypocrisy:
Origen: Ludvika, Suecia. 1990/presente.
Hypocrisy es un grupo más importante por su perseverancia y lealtad al Death Metal que por sus logros artísticos. ¡Ojo!, dichos logros existen, son tangibles e indiscutibles. Pero si los comparamos con los grupos realmente grossos del género, Hypocrisy pierden en la comparación. Pero centrémonos en las virtudes, que son realmente resaltables. Poseen un sonido único, identificable a primera oída, algo por lo cual muchos matarían. Esto es mérito exclusivo del HOMBRE TRAS LA BESTIA: Peter Tägtgren, el líder, fundador, compositor y productor de esta legendaria banda. En sus The Abyss Studios el tipo pasa gran parte de su vida, y es allí donde nació ese sonido tan personal de su banda. Pero hay más para elogiar. Hypocrisy no hacen uso y abuso de la brutalidad, de hecho, jamás fueron ni serán parte del costado más bestial de la escena. Lo de ellos pasa por el lado de la economía de ideas, dosificando los clichés del género, utilizándolos cuando es necesario, sin caer en los abusos. A veces, dicha economía de ideas juega en detrimento de la calidad de la propuesta, llevando al grupo a sufrir bajones creativos importantes (disculpen los fans de estos discos, pero “Catch 22”, “The Arrival” y “Virus” me parecen aburridísimos). Pero en los 90´s, esa claridad para dosificar los recursos que utilizan para crear, les sirvió para engendrar obras interesantísimas en la mayoría de los casos, estupendas en algunas ocasiones. Mezclando los mejor del Death sueco con mucho (pero mucho en serio) del Death americano, en especial Malevolent Creation, más coqueteos con el Black Metal y paseos por el mundo del Death melódico, Hypocrisy fue forjando su propia identidad, no sólo en lo musical, sino también en lo lírico. Si bien es cierto que en algunos puntos de la historia del combo, el satanismo y el gore fueron moneda corriente, no es menos cierto que al gran Peter le interesan más la ciencia ficción, los extraterrestres y los embates antirreligiosos. De esa manera, hoy Hypocrisy es reconocido no sólo por su estilo y sonido únicos, sino también por elegir temáticas particulares y poco abordadas dentro del Death. Por cierto, cité a Malevolent Creation como principal influencia del grupo, pero hay más en la relación Malevolent-Hypocrisy: Phil Fasciana, líder de los americanos, fue quien le aconsejó a Tägtgren armar un grupo que no se centre solamente en el estilo proveniente de Estocolmo, sino que incorpore elementos del Death americano que tanto le gusta a Peter. Los resultados están a la vista.

Influenciados por: Malevolent Creation, Entombed, Slayer, Obituary.
Líricas: Aliens, sociedad, ciencia ficción, anti-religión.
Discografía esencial: Osculum Obscenum (1993); Abducted (1996).
También escuchar: Necrophobic: The Nocturnal Silence (1993); Bloodbath: Resurrection Through Carnage (2002); God Amongst Insects: Zombienomicon (2006); God Dethroned: Bloody Blasphemy (1999).


Amorphis:
Origen: Helsinki, Finlandia. 1990/presente.
Ok, hace rato que Amorphis dejaron de lado el Death Metal. Más allá de algunos flirteos con el estilo, Amorphis lejos está de ser un grupo de Death Metal, desde hace años. Pero en sus principios fueron un grupo de Death Metal, y de los buenos. Es más, seguro que varios se están preguntando: “¿qué carajo hace Amorphis acá?”. Y la respuesta es muy sencilla: Amorphis fue una de las bandas de Death Metal más originales e interesantes que jamás hayan existido. Si bien es cierto que a partir de la segunda mitad de la década del 90´ la música de estos finlandeses comenzó a transitar otros carriles, más ligados a estructuras más melódicas y reconociendo influencias del rock progresivo de los 70´s, no es menos cierto que en la primer mitad de esa década Amorphis dio a luz algunas de las obras más emotivas y atrapantes en la historia del Death. Por aquel entonces, la música de Amorphis era rebozante en contrapuntos vocales (la clásica voz gutural en contrapunto con la voz limpia), y melodías súper melancólicas, en contraste con la oscuridad que se desprendía de los momentos más podridos. Y al contrario de la línea lírica seguida por la mayoría de las bandas por aquel entonces (ataques contra el cristianismo, gore, medicina forense, etc) Amorphis encontraban su inspiración en la mitología finlandesa. Es más, uno de sus trabajos más logrados, el monumental Tales From The Thousand Lakes, está basado en un libro de cuentos y poemas finlandeses llamado Kalevala.
Podría escribir un montón de líneas desviviéndome en elogios para con estos talentosos músicos. Pero eso sería caer en la redundancia. Mejor escuchar y disfrutar la música de Amorphis, que habla por si sola.

Influenciados por: Bathory, Celtic Frost, El Rock Progresivo, Folklore Finlandés, Death.
Líricas: Guerra, muerte, mitología finlandesa, corrupción.
Discografía esencial: The Karelian Isthmus (1992); Tales From The Thousand Lakes (1994).
También escuchar: Sentenced: Shadows Of The Past (1991); Therion: Lepaca Kliffoth (1995); Demigod: Slumber Of Sullen Eyes (1992); Noumena: Absence (2005).


Dark Tranquillity:
Origen: Gothenburg, Suecia. 1990/presente.
Y tras At The Gates, empezaron a surgir grupos transitando la misma línea. Dentro de la maraña de imitadores, seguidores y demás, Dark Tranquillity asomó desde un principio como algo serio. Si bien es cierto que las referencias a At The Gates son obligatorias, no es menos cierto que D.T. desarrollaron un estilo realmente propio, incorporando cosas de géneros que, hasta aquel entonces, parecían ajenos a la música de Death Metal, más allá de que muchos músicos aceptaban ser admiradores de cosas como el Gothic, la Electrónica (D.T. han hecho remixes dentro de esta línea) y lo más melódico de la NWOBHM. Pero siempre fueron Death Metal, melódico, pero Death Metal al fin. Un Death oscuro e intenso, pero a la vez gótico, emocional, profundo, plagado de melodías dolorosas, sensibles (presten atención a los arreglos de teclados) y de sobrada exquisitez instrumental. Nada parece librado al azar, cada nota, cada arreglo parece elegido tras un arduo examen. ¿Esto le quita espontaneidad a la propuesta del grupo? No necesariamente, pues esta es la esencia de Dark Tranquillity, o sea que seleccionar lo que van a tocar y en el momento exacto en el que lo van a tocar, es parte de lo que Dark Tranquillity es; es decir, es natural en ellos.
Pero más allá de estas cuestiones, creo que esa casi perfecta amalgama entre belleza y brutalidad, merece ser escuchada y disfrutada sin prejuicios. En definitiva, estamos hablando de un grupo que tras la separación de At The Gates allá por el ´96, parecía que iba a alzarse con el trono del Death Melódico. Claro, eso hasta que volvió ATG. Pero Dark Tranquillity son lo suficientemente buenos como para no necesitar subirse al carro de nadie.

Influenciados por: At The Gates, Iron Maiden, Fields Of The Nephilim, Depeche Mode, Carcass (Heartwork).
Líricas: Muerte, desesperación, teoría del caos, recuerdos dolorosos.
Discografía esencial: The Gallery (1995); Projector (1999).
También escuchar: Mercenary: 11 Dreams (2004); Night In Gales: Nailwork (2000); Vörnagar: The Bleeding Holocaust (2005); Cryhavoc: Sweetbriers (1998).


In Flames:
Origen: Gothenburg, Suecia. 1990/presente.
Los más encarnizados amantes del más bestial Death Metal pondrán el grito en el cielo. Aquellos que piensan que el Death melódico no es Death Metal, se ofuscarán. Los que se mantienen fieles a la vieja escuela cuestionarán la inclusión de este grupo en el informe. Lo cierto es que, a pesar de que hace años vienen editando una mierda tras otra, In Flames fueron una muy interesante banda de Death melódico. Más cerca de At The Gates que de Dark Tranquillity, pero más americanizados desde un principio, estos suecos representaron, desde sus orígenes, el costado más accesible del estilo. Aunque hay que reconocer que lo de accesible no les quitaba lo agresivo sobre todo en sus primeros e intensos trabajos. Si bien es cierto que, entrado el nuevo milenio, el Nü Metal y el Metalcore fueron ganado espacio dentro de la propuesta del grupo, hasta alejarse definitivamente del sonido de Gothenburg, lo cierto es que en los 90´s In Flames eran un combo fundamental dentro de la escena de Gothenburg. Muy buenos juegos de violas gemelas (Maiden viejo y querido), una voz en la senda de At The Gates bien al frente, fluctuando entre la melodía y el grito desgarrador, y una base precisa y demoledora hacían de In Flames una banda a tener –muy- en cuenta. Editaron varios discos que los llevaron a escalar posiciones a ritmo acelerado, y cada disco que lanzaban justificaba la escalada. Desgranaban buenas melodías, no exentas de agresión Metalero y con ese espíritu tan propio del Death de Gothenburg, que les ayudaba a diferenciarse de la maraña de grupos de Death que se apegaban a otras formulas dentro del género. Pintaban para grandes, pero el Gran País del Norte los obnubiló y se desbarrancaron. Empezaron a sacar discos intrascendentes, primero, flojos luego, y flojísimos después. En un punto dado de la historia, el Death (melódico, pero Death al fin) desapareció de la música de In Flames y de esa manera desapareció todo lo bueno que habían logrado. Y les puedo asegurar, viéndolo a la distancia, que eran una buena banda de Death Melódico.

Influenciados por: Carcasss, At The Gates, Iron Maiden, Dark Tranquillity.
Líricas: Fantasía, astronomía, problemas existenciales.
Discografía esencial: The Jester Race (1996); Colony (1999); Clayman (2000).
También escuchar: Children Of Bodom: Hate Crew Deathroll (2003); Soilwork: Steelbath Suicide (1998); Omnium Gatherum: Years In Waste (2004); Bridge To Solace: Of Bitterness & Hope (2003).


Nile:
Origen: Greensville, USA. 1993/presente.
Nile apareció en el momento justo. Cuando el Death Metal parecía estancado, cuando la popularidad del género parecía decrecer de manera abrupta y los medios y los grandes sellos le daban las espaldas al Death, en el Under, algunos grupos con trayectoria en el mismo, pero que jamás habían editado algo de manera oficial (o lo habían hecho por medio de sellos muy chicos) empezaron a sacudir la escena. Y LA BANDA encargada de llevar adelante esa revolución dentro del Death fue Nile. Los liderados por Karl Sanders se atrevieron a incorporar elementos atípicos, ajenos al género. Instrumentos percusivos hechos con huesos, técnica-velocidad-brutalidad amalgamadas con una sabiduría encomiable, y un total desapego a las clásicas formulas líricas que se habían convertido en tradición: gore, violencia, muerte, etc. Nile eligieron otro camino, más oscuro y profundo: la mitología sumeria y la historia egipcia. Y Lovecraft, claro está. Pero además, estos tipos encaran sus composiciones con una visión más amplia, casi diría orquestal, sin la necesidad de recurrir a una orquesta sinfónica. Ellos son una orquesta en sí misma. Es más, por momentos pareciera que conciben su música como si fuera un soundtrack para alguna película épica de horror Lovecraftiano. Indudablemente la principal influencia de estos estupendos artistas es (de pie, por favor) Morbid Angel. Pero Nile son más brutales, más veloces. El Blast Beat preciso e infernal, se detiene solamente para introducirnos en pasajes lentos, de matices egipcios-árabes, en donde la oscuridad todo lo penetra. Y luego sí, explota la batería y el tornado se abate contra nosotros. Claro que lo hacen con una precisión que da miedo, ejecutando tempos ultra-veloces y complejos, que se conjugan con escalas intrincadas y tenebrosas, lo cual hace que escuchar un disco de Nile sea lo más parecido a vivir una experiencia cinematográfica inolvidable, de calidad superlativa.
Señores, Nile es un grupazo, de lo más excitante y original que el Death nos ha dado en muchos años. Imprescindibles.

Influenciados por: Morbid Angel, Immolation, Celtic Frost, Suffocation, Música Egipcia, Soundtracks.
Líricas: Mitología egipcia y sumeria, Lovecraft, tortura.
Discografía esencial: Amongst The Catacombs Of Nephren-Ka (1998); Black Seeds Of Vengeance (2002); Annihilation Of The Wicked (2005).
También escuchar: Morbid Angel: Covenant (1993); Lecherous Nocturne: Adoration Of The Blade (2006); Rudra: Brahmavidya: Primordial I (2005); Melechesh: Sphynx (2003).


Cryptopsy:
Origen: Montreal, Canadá. 1992/presente.
Creo que fue Esteban Medaglia en su magnífica revista Maelmstrom quien escribió algo así: “Cryptopsy es la técnica puesta al servicio de la brutalidad”. Excelente definición. Breve, certera y exacta. Estos canadienses, virtuosos como pocos y amantes de la brutalidad despiadada, hacen que la técnica sea un medio para llegar a niveles de brutalidad increíbles. ¿Cuántos pueden jactarse de tocar a semejante velocidad sin perder un ápice de bestialidad y no pifiar ni una sola vez en el intento? No muchos, estoy seguro de ello. Pero tampoco dejemos que la excelencia de estos tipos nos obnubile. Cryptopsy provienen de Canadá, y eso dice mucho si hablamos de música extrema. Veamos, hagamos un poco de historia: de dicho país han surgido grupos como Gorguts, Strapping Young Lad, Slaughter, Blasphemy, Kataklysm, Voivod (maestros!), Quo Vadis y otros combos que han hecho de la violencia un estandarte, tal es el caso de Blasphemy y Slaughter, o en el caso de los otros grupos citados, una fusión entre agresividad y calidad instrumental y compositiva que resulta apabullante. Y claro está, es la cuna de Exciter, pioneros en esto de tocar rápido. Y es la tierra de Rush. Ahora todo empieza a cerrar, y por ende empezamos a comprender porque estos limados tocan lo que tocan, y lo tocan como lo tocan. Es decir, en Canadá tocar a la velocidad de la luz es natural. Sonar brutales, también lo es. Y ejecutar dichas composiciones que una pulcritud alucinante lo es más aun, pues es una de las enseñanzas que Rush legaron a los que vinieron después. Ahora bien, Flo Mournier (batería, un verdadero genio) y los suyos se van al carajo. Es que Cryptopsy tocan DEMASIADO BIEN. Cuando surgieron resultaba casi imposible entender como 5 tipos podían tocar a semejante híper-velocidad y sonar tan, pero tan animales. Suffocation lo habían hecho, pero estos dementes fueron más allá. Y lo mejor es que no temen agregar elementos de otros estilos con el fin de enriquecer su obra. Jazz, Mathcore, Rock Progresivo, hasta Piazzolla es útil a la hora de beber de otras fuentes, con el propósito de llevar su esquizoide música a nuevos niveles de agresión y complejidad. ¿Tendrán techo? Quien lo sabe. Lo único que puedo asegurar es que, junto a Nile, revolucionaron el Death Metal, y demostraron que el Brutal Death puede, y debe ser mucho más que Blast Beats y voces de ultratumba.

Influenciados por: Suffocation, Pestilence, Death, Atheist, Gorguts.
Líricas: Horror, gore, mutilaciones, muerte, locura.
Discografía esencial: Whisper Supremacy (1998); And Then You´ll Beg (2000); Non So Live (2003).
También escuchar: Beneath The Massacre: Mechanics Of Dysfunction (2007); Job For A Cowboy: Genesis (2007); Brain Drill: The Parasites (e.p. 2006); The Faceless: Planetary Quality (2008).

5 comentarios:

AlejanDrone dijo...

muy buen informativo para los que estan ahi como a medias, hay como 4 bandas que aun no he escuchado del todo,

lo pondre de link en mi blog (obviamente con los creditos y toda esa shit y si es que se puede claramente)

saludos

Lucifer Sam dijo...

Manel te pasaste con este informe, Cátedra de Death Metal en Puro Ruido.

Manel dijo...

Alejandrone, usa el informe, el link, lo que quieras man. Todo lo que hay en este blog es para compartir.
Lucifer, gracias man

Pablo dijo...

animal te la pasas escuchando death metal todo el dia jajajaja

Anónimo dijo...

Aprendi mucho