martes, 5 de agosto de 2014

Velocidad 22 - Metalcoholización


Año: 2013
Sello: Autoproducido/Independiente
País de origen: Argentina

Necesitaba escuchar algo así, pero necesitaba escucharlo hecho por una banda argentina. ¿Por qué? Porque el Metal, en Argentina, se ha llenado de burgueses de clase media que se la pasan despotricando en contra de los negros, los pobres, los marginales y todo eso. O sea, el Metal en Argentina se llenó de imbéciles con ideas conformistas, y eso sólo puede significar una cosa: el Metal, al menos aquí, está perdiendo su rebeldía. Recuerdo los tiempos en los que en los recitales se cantaba "somos los negros, somos los grasas, pero conchetos no", y comparo con esta sarta de metaleros aburguesados que debemos soportar hoy, y siento nauseas. Por eso necesitaba que en Argentina se hiciera algo así, tan rudo, sucio, marginal y con tanto olor a alcohol barato. Algo que te haga pensar en calles destruidas, casas con paredes descascaradas, pandillas de borrachos en las esquinas y gente con miradas torvas. Música que traiga a mi mente estereotipos más propios del Metal más peligroso y salvaje: los chicos de la noche, borracheras que terminan mal (muy mal), cuero y tachas, y actitud desafiante de la hostia. Velocidad 22 es justamente eso, y eso es lo que hacía falta en este puto país. Y, por suerte, no tardan nada en dejar en claro que la idea de estos tipos es la de escupir furia sin piedad alguna. "Vándalos de Cuero" y "Viejo Aburguesado" abren el disco, y lo hacen haciendo las veces de Declaraciones de Principios del Grupo. A partir de ahí, todo sigue su curso de manera natural y bardera, con ese aire callejero que todo lo impregna, y que tan bien les queda.
Lo mejor del caso es que este disco me gusta sin sorprenderme, ni siquiera llegan a provocarme entusiasmo respecto a lo que vendrá. A ver, esto es Heavy Metal bien ochentoso, tirado hacia el lado más crudo y directo del género, con aires al primer V8, el Riff de los tiempos más escandalosos, mucho de la NWOBHM, una atmósfera de violencia y decadencia a los Mad Max, y a la mierda. Sí, lo escuchamos mil veces, aproximadamente ¿pero importa eso? A mi no, sinceramente. Porque lo realmente importante de esta placa es su sinceridad, y el efecto que produce (o busca producir): el de hacerte sentir que el Metal, en Argentina, vuelve a ser peligroso; al menos por un rato, aunque sea por 36 minutos, pero al menos te permite fantasear con esa idea. Ya sabemos que la realidad es otra, y que aquí lo que predomina es la pose moralista de aquellos que se creen superiores por escuchar Metal. Bien, Velocidad 22 es rebeldía, salvajismo, simpleza y honestidad. Con eso, con esos únicos argumentos, hicieron que me divierta de lo lindo escuchando este disco, y que me entusiasme en cuanto al presente. Y eso no es poco, sinceramente.

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1 comentario:

Sobre Tablas dijo...

Excelente comentario. Muy bueno. Y el panorama que das del metal argentino es como yo lo hubiera escrito de saber escribir como puro ruido.


Siete Veces Siete